16 ene 2011

La trama de Máncora



Atardecer en Máncora

Por Nacho Fittipaldi desde Máncora (Perú)
Trujillo es un error urbano. Es la tercera ciudad más poblada de Perú después de Lima y Arequipa, viven allí un millón de personas. Nos han dicho que fue la primera región del Perú que logró su independencia.  Su plaza de armas es algo imponente y hermosísimo, contrasta el hecho de que esos edificios antiguazos,  los más viejos de la ciudad, hoy son sede de empresas multinacionales y no edificios públicos como suele ser común  en muchos países: American Airlines, LAN, Scotiabank, Hotel Libertador, etc. La política de los últimos 15 años en Perú, hoy presidida por Alan García, son palpables en muchas cosas de este tipo, Colombia y Perú son los países de América del Sur menos orientados a fortalecer la UNASUR. Trujillo da cuenta de ello. Para definirla yo diría que Trujillo es un gran trazado de carreteras por donde millones de combis van y vienen como si su fin último fuera circular, no acarrear pasajeros y como si esa conducta compulsiva fuera desarrollada por hombres pre-determinados a esa causa mecánica. Sólo eso y no mucho mas por contar de esta desilusionable ciudad.
De allí nos fuimos a Máncora, ubicada a unas ocho horas tediosas de viaje, en un ómnibus de una incomodidad supina para mi estándar metro ochenta, me pregunto cómo hacen esos noruegos que andan por estos lares y que miden metro noventa y cinco para viajar en estos cosos que en Perú denominan servicio normal, ergo, sin aire acondicionado, sin agua para beber y con asientos que no se reclinan mas allá de lo que se inclinan las butacas de los cines o las del TALP. Ahora estamos en Máncora, estamos a unas doce horas de Lima, bien al norte de Perú y más cerca del Ecuador que de Lima. Es un pueblito pequeño en donde sus pobladores viven del turismo y sobreviven de la pesca. Aquí los atardeceres son eternos, aquí no se ve el amanecer en el mar como en la costa Atlántica, aquí se atardece, quizás por la latitud en la que estamos o por que a alguien se le antojo así, aquí atardece como dos horas y media continuada, entonces el cielo asume unos tonos violaseos, amarillentos, naranjados, y si es posible, turquesinos. Las playas son pequeñitas y pedregosas, buscar un lugar en donde sólo haya arena no es tarea fácil; en cambio los cangrejos están por todos lados y sus tamaños y colores van desde unos diminutos transparentes a los amenazantes naranjas que alcanzan un tamaño como el de mi pie que calzo 44. Aún así se escabullen al vernos entre unos hoyos que hacen en la arena y sólo cuando se sienten en calma regresan de inmediato para terminar de comer el ojo del pescado muerto en la orilla. Supimos que sólo comen los ojos de los pescados cuando los vimos como cirujanos, abocados exclusivamente a engullir esa parte vidriosa de los peces, muy precisos profesionales del cristal.
Nuestra habitación esta sobre el mar, en un sitio retirado del centro, nunca supimos que el mar hacía el ruido tan inmensamente corrosivo como para despertarnos en mitad de la noche con la certeza (y sobresaltados) de que una ola gigante ha carcomido las bases de la modesta construcción que nos hospeda. Entonces uno sale al balcón de caña y ve, treinta metros mas abajo, que el Pacifico sigue tan quieto como a  las diez, a las catorce o las diez y ocho horas, siempre quieto, mas lago que mar, este océano es turquesa y quieto por definición, de allí lo de pacifico, o yo me lo inventé. Pelícanos también hay por doquier, sobrevuelan el mar rasantes, no se hunden aún pero allí están con sus picos enormes y sus buches acuosos. Juegan sobre las olas en el lomo de ellas, al inicio de su caída, de allí se escapan con sutiles movimientos como si barrenaran el tubo que se cierra y entonces el turquesa muestra la fragilidad de la espuma. Las olas están viniendo a romper en un sitio en donde se ha pergeñado el laberinto de los cangrejos, allí juegan (o sufren) el mito de Ariadna y Teseo, escapando al  embrollo, evitando la orillada final.
 Cada mañana despertamos mirando ese mar imponente repleto de barcazas que salen a buscar la materia prima con la que después se harán eso ceviches exquisitos que cualquiera prepara aquí. Es maravilloso y cómodo porque ceviche se escribe con ve corta y con be larga indistintamente. Corroboran así mi teoría y hacen que me sienta menos mal, yo que soy un hacedor de faltas ortográficas consagrado. Cuando alguien pide un cebiche, nadie duda lo que esa persona esta queriendo comer, entonces qué más da una manera u otra.
En el salón comedor del hospedaje, abierto espacio al mar, nos espera Yecenia, ella es la encargada de la cocina, es una negra feaza, mezcla de Beyoncé con Mike Tyson, que no cocina muy bien pero en cambio es educada y agradable; el hospedaje lo regentea Don Carlos, un viejo limeño que te corre todo el tiempo para que pagues tus cuentas que por lo demás nosotros no intentamos evadir; él cree que el mate es parecido a la marihuana y que sabe hablar inglés (así son sus confusiones) con esa excusa obliga todos los días a un canadiense a tomar coffee y chicha morada, luego de explicarle qué es el chicharrón de calamar, que es algo parecido a nuestras rabas, nunca tan logrado. También hay un pibito de unos indescifrables catorce o diez y siete años, que no habla nada, ni peruano, ni ingles ni nada y  trabaja allí o a eso lo quieren instar. Cuando Don Carlos le habla a Wastawer (no estoy mezclando este relato con un personaje de Murakami, así se llama el pibe) sus palabras siempre van acompañadas de un imperativo: ánda, camina, muévete, habla de una vez Wastawer, por favor. Es curioso pero Carlos no lo agrede, ni lo maltrata, simplemente busca estimularlo porque este adolescente parece no tener fuerzas ni iniciativas que se emparenten con la actividad que debería desarrollar en el hospedaje, está claro que Wastawer no quiere estar allí y tal vez no quiera estar en ningún lugar del mundo más que en el mar con el aguita a la cintura.
Mientras tanto nosotros queremos estar aquí, en donde dulce de leche se dice manjar blanco, donde cebolla de verdeo se dice poro, bizcochuelo queque, en donde a un ave negra con cara de buitre y que se alimenta de carroña le dicen gallinazo y en donde en lugar de aquellas combis descriptas en el relato anterior, hay tantas moto-taxi como chinos caben en china, ellas remiten a las bici-taxi de la India, son eso, pero con la carrocería y el motor de una moto. O sea un redondo peligro
Acá se esta muy bien pero mañana salimos para Cabo Blanco, una caleta de pescadores en donde según dicen, Hemingway iba en busca de la pesca del Merlín, nosotros repetir algunas vivencias de estos días. Aquí se dicen muchas cosas pero nosotros vemos tantas otras.

11 ene 2011

Impresiones desde Lima



Por Nacho Fittipaldi, desde Lima.
Luego de haber cruzado la Cordillera de los Andes mientras el sol se ponía por detrás del Aconcagua, cuestionándonos la poca imaginación que se tiene para corroborar que aquello es lo impensado, llegamos a Lima en un vuelo muy tranquilo y placentero.
Lima pude ser definida como la ciudad que otrora fuera la base sobre la que se constituyó la colonización española, hace de eso mas de 500 años, pero también el sitio exacto en donde la medida palpable de la desigualdad social se hace más ostensible. Lima esta más pobre y más rica que hace nueve años cuando llegue aquí por primera vez. ¿Será mas pobre hoy que 500 años atrás?
Preguntárselo a un peruano sería necio, el peruano no contesta lo que uno le pregunta, más bien contesta lo que le va en gana:
-          Te hago una pregunta, ¿la terminal de ómnibus para ir a Trujillo donde queda?
-          No señor, vaya a Cuzco que es tantazo mas lindo!!
      Y ahí no mas empiezan a hablar del Cuzco y sus conveniencias respecto a Trujillo. Aclaro que geográficamente es como que te digan, no vayas a Jujuy andate a Bahía Blanca, y paisajísticamente es como que le recomienden a uno ir a Cataratas del Iguazú siendo que uno va a un lugar que se asemeja a Mar de las Pampas. Otra cosa curiosa aquí son los letreros, sabido es que en todos lados hay corrientes migratorias y que de la mano de eso van los inmigrantes legales (ideales) e ilegales (deleznables). Lógicamente todos buscamos  nuestra mejor opción de vida y algunos deciden irse de su país para eso. La cuestión es que en varios bares y restaurantes vimos cartelitos que rezaban “Necesito camarero/a con documento de identidad” Es como que te pidan carné de conducir para tomar un puesto de chofer de micro. La pregunta es quién se vendría de ilegal a Perú si como dijo Macri, ellos se vienen para nuestro país para matar el dolor de estómago.
El transporte público se compone por lo que vimos de un sistema de micros muy moderno (muy), otros parecidos a los nuestros y uno que no se parece a nada. Es un servicio de  combis que es el que predomina salvajemente y que pone en duda la idea de “transporte”, de vida y muerte; en cambio son un efectivo sistema de tortura para los hombres que medimos más de 1.60 de altura. Pao ni enterada. Uno viaja con las rodillas recogidísimas, al punto de quedar a la altura de la propia garganta, literalmente. Yo nunca pensé que mi cuerpo pudiera asumir esa pequeñez forzosa, típica de gimnasta chino con ganas de abandonar el régimen; lindo es cuando la combi frena para, o algo que simula una frenada, encallar su rauda marcha, entonces las tripas se constriñen, uno siente que se va a mear o a cagar encima, las tripas son en ese momento no más que un manojo de fideos mientras el comino ingerido hasta en el Té el día previo (¿hay tanto comino en el mundo para usarlo de manera tan indiscriminada?) hierve hasta el cerebelo y el eructo se impone entonces como muy liberador y razonable. En las combis hay un chofer, o suicida, y un sujeto diminuto (como todo peruano pobre) que cobra el boleto sólo unas 20 cuadras después de que uno haya subido sin que pareciera olvidar un sólo rostro; desde la puertecita del medio siempre abierta, él cuelga y va gritando los destinos hacia donde el bólido se dirige. Imaginen la misma cantidad de micros que hay en Capital Federal y agréguenle que usan mucho mas la bocina que nosotros y esa misma cantidad de diminutos sujetos alardeando, todos juntos y muy fuerte, destinos conocidos. Como si los pasajeros no supieran qué micro tomar para llegar a su casa o trabajo, ellos funden cuerdas vocales a mansalva. No entendemos por qué lo hacen ya que esos destinos están inscriptos en los laterales de las combis que como pequeños panes lactales vencidos se dirigen hacia la muerte segura.
Si la idea de “nunca”, es asimilable a dos días, podemos decir que las combis nunca chocan. Lima es un quilombazo en su parte pobre y un remanso de agua verdosa en su fase ricachona, aledaña y bella al pacifico. Enormemente antigua y bella en Barranco, barrio donde vivía la Chabuca, el lugar en donde paramos estos dos días, desde donde ahora nos estamos yendo a Trujillo pese al consejo de ir al Cuzco.
Ahh, el peruano también es muy de mear en cualquier lado.

7 ene 2011

Vacaciones


Nos vamos al Norte de Perú. A las 6.40 AM del domingo 9 de enero, el avión de TACA despegará de suelo argentino y nos llevara hasta la ciudad de Lima, estuve allí hace nueve años. Pao y yo. Desde allí treparemos por la costa del océano pacifico hasta la frontera con Ecuador, luego de cruzarla calculamos que nos quedaran siete días mas, hasta llegar a Guayaquil, después emprender el regreso. Siempre queremos irnos y siempre queremos volver.
Nos vamos  escapando de todas las certezas que ostenta Fernando Bravo. Mas bien buscamos esa incertidumbre de los caminos, esas rutas que parecen no ser recorridas hace años, la gente que allí habita (o deambula) parece escapando (aún) de la colonización española, esas rutas abandonadas a quienes quieran recorrerlas, esos mapas alejados de la costa atlántica, esos mismos trazados que pergeñaron las culturas preincaicas e incaicas. Sus ruinas. Buscamos el espacio en el tiempo en el que nos unimos de una manera exclusiva, solo nosotros comprendemos de qué hablamos, vamos en busca de nuestro tiempo, un tiempo que nos depara sorpresas, decisiones impulsivas y netamente de presentimientos, no tenemos hoja de ruta y entonces iremos a donde nos lleve el viento, donde otros viajeros nos recomienden ir, buscamos pescado fresquito, mesas a la sombra, frituras hirvientes y bahías en donde compartir cervezas heladas, charlas intrascendentes y un sol chorreando imponencias sobre el plato de cebiche. Buscamos esas 24 horas que dicen que dura un día, ese tiempo en el que un día dura un día y veinte días una eternidad fragilísima.
Nos vamos juntos de vacaciones por tercer año consecutivo, al lugar que nosotros elegimos concienzudamente, una tarde cualquiera, fría, tomando mate en la cama, con una manta que nos cubría los pies descalzos.
Vamos y volvemos, habitando la ida.

30 nov 2010

¿Cosas que se van?

Por Nacho Fittipaldi
No dan ganas, quizás no haya motivos, de decir que algunas cosas, algunos logros se han ido o estarían por hacerlo. Sin embargo, el asesinato de Mariano Ferreyra y la represión salvaje a la comunidad Toba-Qom en Formosa podrían inscribirse en un plano de cuestionamiento al kirchnerismo que deberíamos defender, no sin antes reflexionar sobre ellas.
A Ferreyra lo mato un tiro absurdo de una patota sindical, no una fuerza policial estatal; pero si en el asesinato del militante del PO existió una zona liberada, un dejar hacer, por parte de la Policía Federal, ¿por qué Aníbal Fernández saldría a encubrirla?, ¿qué sayo le cabría para llevar adelante tamaño esfuerzo, por salvar qué valor? ¿sigue siendo cierto que este gobierno no reprime la protesta social? Sí, es cierto; pero es una verdad a medias. La otra parte de la verdad indica que la policía reprime y mata (o deja de hacerlo) por propia convicción, de manera autónoma y escindida, sin que necesariamente haya detrás de su accionar una vocación política de hacerlo. Esto no quiere decir que Scioli o Insfrán no estén anudados en algún tipo de sentimiento ideológico, entre ellos, y respecto de las policías de las que son responsables. Pero sí podríamos decir que Cristina Fernández no está tan cerca de uno como de otro en esos planos, como se intenta decir por estos días. En algún punto, también los gobernadores son autónomos del poder central. Lo que haga Insfrán en Formosa, nace y muere en los bordes del Pilcomayo y el Bermejo, lo que haga Scioli nace y muere en lo que queda  contorneado por la gran pampa, la General Paz, el Rio de la Plata y el Rió Negro. Y esta sí es la real cuestión a debatir: ¿Por qué no hay aún criterios claros y estratégicos respecto de qué hacer con las bravas policías argentinas  y las nulas políticas de seguridad pública que llevan adelante (o atrás) los distintos gobiernos provinciales, más allá de la autonomía que a cada uno de ellos les corresponde? Esa ausencia de política pública es una afrenta a otras conquistas que sí se han impulsado con lineamientos claros desde el nivel central; la política de derechos humanos, por ejemplo. Entonces ¿dónde empieza y cómo termina la conveniencia de dejar absoluta libertad de criterio en seguridad pública (en este caso sus agencias policiales) sin que ello interfiera negativamente en otras áreas de gobierno en las cuales sí, el kirchnerismo ha marcado muy bien la cancha?
La demora inexplicable del Gobierno Nacional en algún tipo de pronunciamiento condenatorio respecto de lo sucedido en Formosa, es lo suficientemente ominoso como para evitar algún tipo de crítica. En este sentido la pregunta que cabría hacerse es si la sangre derramada por Mariano Ferreyra, los Tobas-Qom y el policía formoseño, son un punto de inflexión a partir del cual podamos decir en voz alta y clara, nuevamente, que sigue siendo cierto que este gobierno no reprime la protesta social y que cuando así no fuera, este gobierno clamará por justicia, verdad y castigo a los culpables. De lo contrario habrá logros, cosas que se irán yendo. El silencio, no siempre es de los inocentes.

1 nov 2010

Adjetivaciones posibles sobre el Servicio Cívico Voluntario (SCV)

Por Nacho Fittipaldi
En relación al SCV debe decirse que es un proyecto que merece varios adjetivos. Primero podríamos decir que es preocupante por los contenidos ideológicos que articula. Segundo, por la representación que se tiene de algunas instituciones estatales y que allí se desnudan con total impunidad, es retrogrado. Gravoso en  tercer orden, en tanto cuenta con media sanción de la Cámara de Senadores de la Nación. 
También podemos decir que es un proyecto que niega a la educación como  derecho garantizado en la constitución, olvida que en el caso de la educación secundaria es de carácter obligatoria. Luego, es deber del Estado generar las condiciones necesarias para asegurar ese derecho y cumplir con esa carga ciudadana. En tal sentido debe decirse que en provincia de Bs.As. el impacto de la Asignación Universal por Hijo ha implicado una incorporación masiva de chicos que estaban fuera del sistema educativo; el incremento en la matricula escolar ha sido de 300 mil alumnos. Habrá quien diga que la estructura actual no da abasto con esa matricula hipertrofiada, pero también debemos señalar que es un problema que el Estado Nacional ha escogido tener, a fin de incluir a todos los pibes en las escuelas con su calendario de vacunación al día. Quienes aún no estén en la escuela deben estar en la escuela y no en una unidad militar aprendiendo oficios. Esa instancia es una instancia absolutamente estigmatizante y discriminadora, ya que  cercena  el derecho de ir a la escuela y consolida el proceso de estratificación de ciudadanías. Es como si se les dijera a quienes son víctimas de la exclusión social: “vos que no vas a la escuela y que nunca vas a poder estudiar, vení que te enseñamos a hacer bulones y mientras tanto el Ejército te disciplina un poco para que no termines en la canaleta de la droga y la delincuencia.” Es un horror político que confunde institucionalización de las desigualdades, con reconocimiento de las diferencias.
Finalmente el SCV reproduce y anuncia el proyecto político que se presentará como alternativa en las elecciones presidenciales de 2011. Allí entrarán en disputa dos proyectos. Uno de ellos -el Kirchnerismo, ahora sin Néstor- representa un proyecto nacional con capacidad y ambición de inclusión social, distribución de la riqueza con equidad y justicia social. El otro -el cobismo alfonsinista y el peronismo disidente-federal- macrista-, un proyecto político para pocos, que como esta propuesta alecciona, garantiza y promete asimetrías sociales y simbólicas; un proyecto político que piensa resolver la problemática de las diferencias con mecanismos de guetizacion. Pero a no equivocarse en las lecturas, enviar a los excluidos del sistema a los cuarteles militares, no parecería ser simplemente un pésimo proyecto de inclusión.
Es bueno que estén desnudos tan pronto.

30 oct 2010

Sentires sobre la muerte de Néstor Kirchner

Mi tumba no anden buscando porque no la encontraran/
Mis manos son las que van en otras manos buscando/
Mi voz la que esta gritando/
Mi sueño el que sigue entero y sepan que solo muero,
si ustedes van aflojando,  porque el que murió peleando
 vive en cada compañero.
Carlos María Gutiérrez 
Es la primera vez en mi vida que voy tres días seguidos a Bs.As.
Hubiera deseado no tenerlo que hacer ahora, a mis 32 años. Reconozco y me reprocho en voz baja, no haber estado allá el 19, 20 y 21 de diciembre de 2001, al tiempo que haber estado en la cacería que De la Rúa dispuso, es un destino que prefiero haber evitado.
Ahora, con el agua bajando, leo noticias todo el tiempo, miro televisión compulsivamente, reviso facebook, busco videos en you tube, miro todo, lloro todo, tratando de poner palabras a tanto dolor.
Al llegar a la plaza, comencé a sentir ese frío que la tristeza trasunta, a la vez que se podía registrar un clima raro. Muchas banderas, mucha tristeza, muchas familias, niños con sus madres, madres con sus niños en la panza. “Esto es raro” –pensé-, acá hay una mezcla de identidades de lo más variada y varias conquistas ganadas a la historia; un miedo que no está, esa confianza de ir a la plaza de una, sin pensarlo, implica haber perdido el miedo a salir, que aparezca la poli y sin decir “agua va”, te re-caguen a palos. Ese miedo a que te afanen los negros que el PJ siempre lleva a la plaza, y estaba lleno de negros. Ese miedo de compartir con otros diferentes a vos, un espacio y una idea. Todo eso se había esfumado. Estábamos ahí por la muerte de Néstor, disfrutando una conquista suya: habitar la calle con el pueblo. Recuperamos la palabra pueblo también,  y el pueblo ha vuelto a manifestarse en su lugar, masivamente. Esa palabrita que en los ´90 se nos metió por todos lados, opinión pública, y que remplazó mal, una idea que implicaba la posibilidad de un destino común: el pueblo. Y el pueblo en la plaza es de una poética y potencia inusitada.  Esa era una paradoja, él estaba muerto y nosotros cantábamos, él muriendo y nosotros haciendo reivindicaciones políticas, él muerto y uno como un pelotudo esperando al censista. Qué muerta inoportuna, muerte tan injusta, dentro de la injusticia de morir, esta es la más injusta de las muertes. ¿Por qué no se murió Ricardo Fort? ¿Por qué no se cayó otro Boing de LAPA?
Familiares de los gusanos que ahora muerto, le rinden loas, en vida le desearon la muerte, esta es una muerte tan deseada por ellos, ahí lo tienen, hijos de puta. Está muerto. Y tan caro les va a salir. Ahora le dedican reconocimientos, lo reivindican. Facinerosos. No alcanzarán ni el infierno, ni a mitigar la voz de ese pueblo que en la calle puso algunas cosas en su lugar. Dijimos en estos días, presente; ojo, que estamos nosotros, los movilizados por la política, los jubilados sin dientes, los trabajadores (uno en especial que flameaba la bandera Argentina desde un andamio en el Correo Central, a 40 metros de altura, sobre el cortejo del fallecido, me conmovió) están los pendejos de 18 años, las ama de casa, los adultos de mi edad, todos entienden de qué va la cosa para defender lo conquistado a como dé lugar, no ya la institucionalidad ni la gobernabilidad –mero eufemismo de golpe de Estado- sino para bancar y marcar agenda, fuimos a la plaza a decirle a esa mujer que cuando le tiré un beso me miró a los ojos tras sus gafas negras, sí, Cristina me miró a los ojos, nos sostuvo la mirada a Pao, a Ampi a Nacho y a mí, y yo bajé la mía porque a una mujer así, de esa enormidad, de duelo, no se le puede sostener la mirada, entonces me quebré en llanto, sin olvidar a qué habíamos ido, fuimos a decir: fuerza. Hay una agenda publica por cumplir, que el destino del pueblo va en un sentido y no hay margen para retroceder. No queremos dar pasos atras. Dijimos entonces acá estamos, apoyando este proceso que nos devolvió las ilusiones de hacer un país distinto, saludando al tipo que me interpelo y que tuve que esforzarme en comprender, tuve que poner mi marco teórico facultativo (del orto) aparte para poder comprender y ser parte, dejar de entender "la política" y "el Estado" como me habían enseñado los profesores que nunca se metieron en nada, también hasta que llegó Néstor. Estamos para hacer lo que haya que hacer, a decir que se nos murió el jefe político y que estamos para besar de rodillas, tu anillo Cristina, como en El Padrino, todos a tus pies, la jefa sos vos. Hay que seguir sin él, que no aflojamos, que “la inocencia no mata a un pueblo pero tampoco lo salva”, que no nos vencen aún, ni nos vencerán, que cada bandera levantada en la plaza son cientos de argentinos que salieron de un mal lugar, y que quedan muchas banderas por levantar, que “Néstor no se murió/Néstor no se murió/ Néstor vive en los pibes que están cobrando la asignación.” Que tengo los ojos cargados de lágrimas, el estómago estrujado y muchas ganas de abrazarlos. Esto les quería decir, a todos ustedes que me metieron en esto.
Después comenzó a llover y todo fue más triste...

5 oct 2010

Retazos de vida

Por Nacho Fittipaldi
Hoy me levanté tarde porque mis amigos se fueron de casa a las tres de la mañana. El asado estaba muy sabroso, mucho vino, mucha cerveza, algún porro. Medio beodos, todos se fueron (todos) a la misma hora. Al día siguiente, cuando sonó, apagué el despertador; pensé en ir a trabajar tarde, mas tarde que lo habitual. Desistí de ir a nadar. Recordé que tenía que traer una mesita de la casa de mi vieja porque hoy festejamos el cumple de Tomás y no hay donde apoyar las papas fritas. Tomy cumple once años pero no tenemos mesita, a veces pienso que con mi mujer nos falta eso, una mesa. Me levanté tipo diez de la mañana, busqué las cosas de natación, y me fui a nadar. Nadé 3000 metros, quedé hecho mierda, con la conciencia de saber dónde estaba cada uno de los músculos de mi espalda, pero feliz. Después me fui a comer a lo de Juan, recordé que habíamos quedado en llamarnos, te llamé, una voz de hombre me atendió en vez de la tuya. Corté, pensé que eras una pelotuda, lo confirmé.
A la tarde había una reunión en el trabajo, yo tenía que estar, tenía que ir. A las seis de la tarde tenía turno con mi odontólogo, yo no tenía ganas de nada. Llegue a mi casa, bajé la mesita para Tomás, esas cosas que uno hace por sus hijos, eran las cinco menos cuarto. Me hice un mate, vi que era tarde para todo, el cielo se anunciaba gris, lluvioso, me dolía todo el cuerpo de nadar y decidí acostarme a dormir. Dormí un rato largo, muy largo, y fue como morir un poco, dormí catorce horas sin parar, se largó a llover y me puse a leer, llegó mi mujer, después lloré y charlamos un rato largo en la cama, abrazados. Desde que lo tuyo y lo mío sucedió, me doy cuenta, más que antes, cuánto la quiero; sí a ella. Desde que vos te fuiste todo es mejor.
Cuando leí tu carta y supe que te habías quitado la vida, de una manera distinta al suicidio, todo me pareció un horror indescifrable...tu vida y la mía anudadas para siempre por un dolor irrefrenable.