22 abr 2015

Del Sel, la puerta trasera de la política


Por Nacho Fittipaldi

Hace algunos años me arrebato la tranquilidad un pensamiento breve y conciso. Es una idea comprobada en el pasado y que a futuro despierta una inquietud que lo distancia a uno de cierto plano, una cordialidad, con eso que llamamos pueblo y que otros llaman opinión pública o votante a secas. Con el voto popular, digamos. Un día pensé en lo acotada que eran las posibilidades que un político tiene de ser presidente o gobernador. De la totalidad de dirigentes existentes, de primer nivel, de segundo nivel e incluso de tercer nivel, o de cuarta. Apenas un puñado de dos o tres a lo sumo alcanzaran la presidencia y en el camino quedarán todos. Llegar ahí es una excepción. La excepción incluye a Néstor que por excepcionalidad llegó a la presidencia. Somos hijos de una alteración electoral y de una coyuntura singular de un país que se cayó. Pensé, cómo es posible entonces que De la Rúa haya sido presidente de este complejo país. Cómo es posible que Cafiero no haya llegado y que en cambio Menem sí. Entonces inicié una lista mental de todos aquellos dirigentes que no llegaron, ni estuvieron cerca, que jamás serán presidentes e incluso nunca llegaran, ni llegaron, a ser gobernadores de sus provincias.
Lo ponzoñoso de la idea era que esa posibilidad estaba en medida muy acotada a las virtudes reales de los dirigentes o candidatos, es decir, acceder al cargo no estaba en relación directa a una historia de militancia, a una trayectoria profesional, ni siquiera personal. El acceso al cargo está delimitado por un conjunto de variables que no viene al caso analizar pero que a la luz de los hechos recientes en Santa Fe, y de los probables de cara a diciembre, hablan por sí mismos. En aquél momento del pensamiento inicial me apenaba en particular por un dirigente excepcional que había salido tercero en las elecciones legislativas de su  provincia, no voy a nombrarlo porque es funcionario nacional en la actualidad y pre candidato a presidente por el FpV, aunque excepcionalmente podría ser presidente dado que sus números, hoy por hoy, son bajísimos. Es un gran dirigente, un referente y tal vez el mejor orador del país detrás de CFK. Pero la reflexión bien vale para otros meritorios dirigentes no peronistas, hubo valiosos dirigentes en la UCR, e incluso la disputa actual en PRO (base empírica de mi pensamiento) deja al desnudo que dirigentes más consistentes, Pinedo por ejemplo, no acceden a un lugar de mayor responsabilidad.  
En la política están en juego dos cosmovisiones de la política. Una tradicional digamos, arraigada fuertemente en aquellos que entendemos la política y la dirigencia política, como un campo de militancia a recorrer y para el que hay que prepararse también en un sentido técnico. Por otro lado y desde hace varios años, abonan a la política, personajes que son invitados por aquellos que conciben la política como un lugar de tránsito al cual no hace falta meritar para hacerse de ella. Altera la lógica de la “manera tradicional” en la que el conocimiento popular es consecuencia de los años de militancia. La política según Del Sel es lo antagónico, es la no preparación, es la negación de la política para recalar en política, es la sin vergüenza de la ignorancia, es la peligrosidad de lo espontaneo. Digamos, la diferencia de estatura como dirigentes entre Del Sel y Lifschitz o Perotti, es superior a la que existe entre María Elena Walsh y Panam.
 Preocupa que por todos lado salgan como yuyos estos personajes populares que haciendo uso de su altísimo conocimiento popular (por el deporte, el humor, la música, la televisión)   abreven en un campo al que ellos solo suman desprestigio. La lógica que en los ´90 indicaba que los famosos tenían buena aceptación en el campo político se inscribía en una dinámica política que había vaciado al Estado mientras lo saqueaba y violaba, en ese contexto, ser político de carrera y un militante no era visto como un mérito, sino más bien lo contrario. Es decir, si los políticos de carrera, los técnicos, fueron los responsables de la quiebra nacional, por qué no íbamos a dejar que un improvisado ingrese a este terreno para aportar algo distinto a lo ya conocido y deleznable. Esa fue la lógica del argumento del <<que se vayan todos>>

Bien, esa dinámica se quiebra con el Kirchnerismo, si hay algo que Néstor y Cristina demostraron, es que no eran ni improvisados, ni ignorantes. Por el contrario, lo que aparece con contundencia en estos años, y esto es parte de lo que no gusta, es que ambos reconstruyeron el rol del Estado, y al hacerlo, elevaron el promedio de la discusión política y como consecuencia de ello se incrementó el caudal de información y conocimiento de la sociedad sobre <<la cosa pública>>. La vuelta o la exacerbación de candidatos que no hilvana una idea, tal vez está negando (sin que Del Sel se dé cuenta) una dialéctica política que el Kirchnerismo restauró en la Argentina, por eso lo de Del Sel tiene un dejo amargo, lisérgico, paranormal…  

26 feb 2015

La muerte de Nisman como desorden



Por Nacho Fittipaldi
Independientemente de cómo haya muerto, suicidio, suicidio inducido u homicidio, la muerte de Nisman funciona como una maquinaria anárquica de desorden en la vida política Argentina. Y a la vez, como un gran distorsionador de sentidos en una faz simbólica. 
En principio su muerte provoca un gran desorden en la vida institucional de la república porque deja abierta la lábil denuncia contra CFK. Aunque otro fiscal tome esa denuncia, en este caso Pollicita, esa denuncia era suya, la oposición (o las oposiciones, hay una gran operación esforzada en sostener que solo hay UNA oposición y que todos son la misma cosa) viene sosteniendo que solo él sabía cómo entrecruzar las pruebas e indicios que llevarían a la presidente al exilio, o la cárcel, según le confesó el propio Nisman vía WhatsApp a Fernando Oz, periodista de Perfil. El juez Rafecas dijo en primera instancia que no hay delito en esa denuncia. Pollicita puede apelar y luego habrá que esperar qué dice la sala correspondiente. Su muerte dejó abierta una intromisión inusual del Poder Judicial sobre el Poder Ejecutivo y Legislativo dado que es facultad de ambos generar instrumentos políticos que acerquen a la verdad de lo que sucedió en la AMIA. El memorándum era eso, un instrumento que construyó el ejecutivo y que luego legitimó el poder legislativo dado el empantanamiento añejo de la causa. Para aquellos que reclaman respetar las instituciones de la republica, su división de poderes, habría que señalar que quien pasó por alto esa noción básica de instrucción cívica fue Nisman al denunciar el memorándum como mecanismo de encubrimiento. En ese sentido es curioso que no imputara a Agustín Rossi y Miguel Pichetto como participes necesarios del encubrimiento, ellos tuvieron un rol central, persuadir al resto de los diputados y senadores de la nación de votar a favor de aquella herramienta jurídica. 

Su muerte dejó una denuncia contra la presidente y con ella un manto de sospechas indisoluble para un sector de la opinión pública que la supone culpable. Acusa y muere. Acusa y se mata. Acusa y lo matan. Acusa y le dicen <<matate>>. Como sea, la denuncia está hecha. Y si es impresentable como sostienen Zaffaroni, Arslanián, Mayer y Moreno Ocampo, y al menos Rafecas la cree insuficiente, al menos hubiera sido justo en términos históricos, asumir las consecuencias públicamente. Su muerte, su suicidio no redime la gravedad de su denuncia ni la crisis institucional a la que nos arroja. 
Su muerte desordena la lógica de la vida institucional-judicial dado que quién acusa ya no está para probar lo que denunció. Su muerte hace que él recobre vida en un sentido institucional, fantasmagórico, glorificado por el Poder Judicial, corporativamente defendido por sus pares. Incluso Pollicita que ahora acusa en base a lo que escribió otro que ya no está, son imputaciones de otro, objetivos fijados por otro (s), se encontraba sin mucho margen para expresar con sinceridad la naturaleza de lo actuado. Tal vez Rafecas le hizo un favor.
Su muerte ha recrudecido la división ya existente entre los miembros del poder judicial desde la creación de Justicia Legítima. Prueba de ello es la discusión previa y posterior a la marcha del 18-f convocada por algunos fiscales federales, el debate acerca del sentido de “Justicia” que la marcha encerró, el estado público que tomaron los prontuarios de los fiscales organizadores, desconocidos hasta entonces. Alfredo Yabrán, en un notable ejercicio de ciencia política, dijo que el poder era la impunidad. Perder el amparo del anonimato equivaldría a perder el beneficio de un tipo de poder. En su caso, perder el anonimato equivalió a pegarse un escopetazo en la boca. La muerte de Nisman, su inercia, sus consecuencias, sacaron (¿por decisión propia?) del anonimato a esos muchachos. Siguen impunes como siempre, poderosos,  desequilibrantes, pero ahora se conocen sus rostros, sus ideas, sus deudas con la sociedad, sus sentires y por sobre todas las cosas, un posicionamiento y una concepción de la política.
La muerte de Nisman desordena su propia biografía. Desordena el relato familiar, echa un manto de sospechas sobre su ex pareja, ahora se la observa, se la sospecha, se la sigue, se aguardan sus palabras, se dan a conocer sus últimos pases de factura también por WhatsApp. Ella descree de la hipótesis del suicidio, dice no aceptar otra caratula judicial que no sea homicidio,  pero en cambio no se ha pronunciado acerca de si Nisman era o no, un agente activo de la CIA y/o la Mossad, tal como lo sugiere la nota El Rompecabezas Nisman (ver http://www.revistaanfibia.com/cronica/el-rompecabezas-nisman/)
Pone en evidencia los diez años en los que Nisman flotó la causa AMIA sin demasiados cuestionamientos, sin que el juez Canicoba Corral hiciera mucho para corregir el rumbo de la investigación, más allá de ordenarle investigar la pista Siria, la conexión local y la de los iraníes. Al respecto se recomienda leer la extensa nota de Jorge Lanata en el diario Perfil, año 2006. Lanata era parecido al Lanata que respetábamos: (http://www.perfil.com/columnistas/Tocala-de-nuevo-Nisman-20061119-0005.html). Si el Nisman que describe Lanata, es el mismo que apareció muerto en la torre Le Parc, entonces la pregunta es por qué estuvo tanto tiempo a cargo de la Unidad Fiscal AMIA.
La muerte de Nisman desfigura el sentido de Justicia ya que obstruye el acercamiento a la verdad en todas las causas que lo involucran. Entorpece el esclarecimiento de su propia muerte por el peso de su efecto; complejiza el camino a la verdad en la denuncia que él mismo generó y echa un manto de duda, no tanto su muerte sino más bien por lo que hizo en vida, acerca de si aún es posible esclarecer el atentado contra AMIA. 

En ese sentido, elevar  a Nisman al parnaso de los héroes nacionales, es solo posible a través de una singular operación que <<des-historiza>> al fiscal Nisman, lo lava, lo preserva, lo descontextualiza y  transforma en Objeto-Nisman; polisémico, puro, objetivo, intocable, heroico, servidor póstumo de la república. Un verdadero desorganizador de realidades. Su muerte, su suicidio, no redime su desenvolvimiento en la causa de La Tablada y AMIA, ni la gravedad de su denuncia contra CFK, ni la crisis política a la que nos arrojó.
Socialmente la imagen de Nisman se ha vuelto un objeto que, operación ontológica mediante, ha cambiado de significado y sentido. Hay un Objeto-Nisman polisémico al que cada quién le asigna un conjunto de valores, significantes, características, sentidos y simbolismos que exceden en mucho su dudosa trayectoria profesional. Rozan lo lisérgico. Basta hacer una revisión mínima y breve sobre el rumbo de la causa AMIA o consultar su parecer a los familiares de las víctimas para dar cuenta de ello. <<Nisman = San Martín>> decía un cartel en la marcha del 18-f. Los diversos sentidos de ese Objeto-Nisman, están funcionando entre nosotros en modo social, en conversaciones, en discusiones, en la traducción significativa de lo que leemos y sintetizamos. Pero el Objeto-Nisman tiene un desafío, una función más compleja, consiste en establecer un anudamiento de sentido entre una supuesta integridad jurídica-moral-ética, su muerte como una consecuencia de esa tríada heroica y lograr una incidencia sobre el proceso electoral. La efectividad de ese dispositivo encuentra el desafío enorme de sostenerse hasta bien entrado el año electoral, multiplicar el daño hasta aquí concretado. Todo lo que puedan. Se trata de eso, el Objeto-Nisman es la principal acción política que las corporaciones y los aulladores de la política han podido construir, se trata de dotar de vida y sentido a aquello que está inerte. Allí donde la muerte aparece como un hecho objetivo, ellos ven la posibilidad de la esperanza, una fungible estrategia electoral que les devuelve algo de las vidas perdidas. Las vidas que perdieron. 


19 feb 2015

Muertos por el 18-f

Por Nacho Fittipaldi
Como consecuencia de la lluvia de ayer, mas de 300 mil personas de las 500 mil que marcharon, contrajeron una neumonía fulminante. En primer lugar los participantes de la marcha se dirigieron a las clínicas privadas en donde sus prepagas encuentran cobertura; dado el desborde gran cantidad de los afligidos se dirigieron a los hospitales públicos. Allí la desatención reinante fue notoria y esperable dado que gran parte de de la comunidad médica estaba en la marcha y habían contraído neumonía, los restantes miembros de la corporación no alcanzaban para atender la demanda de los marchantes que caían como moscas aniquiladas por el Raid. La ciudadanía y las corporaciones mediáticas dirigieron su mirada sobre CFK y la encontraron culpable de tamaño magnicidio. Se suceden críticas al gobierno nacional y al servicio metereólogico nacional por no advertir acerca de la copiosa lluvia y se investiga si el servicio no fue copado por un sector de la Cámpora. Una nueva marcha ha sido convocada para el 18-M, ahora el reclamo será por “Salud”, organizan y convocan el Dr. Borocotó, el Dr. Cormillot, el Dr. Amor, y el Dr. Nelson Castro que asistirá, según comunicó, en calidad de médico y no de periodista. Médicos y fiscales marcharán juntos, ambas corporaciones reclaman por “Salud y el esclarecimiento del asesinato del Dr. Favaloro” 

10 feb 2015

Y el cuarto año descansó

Por Nacho Fittipaldi


“Con la muerte de Nisman estamos enterrando parte de la república”. Patricia Bullrich

Como pocas veces en los últimos años, la coyuntura política golpea al oficialismo de una manera infrecuente. Hasta la denuncia de Nisman, o mejor dicho, la denuncia de Nisman incluida, la batería de estrategias desarrolladas para horadar al gobierno nacional, y en especial la figura de CFK, se repetía con la sistematicidad de las reuniones de tupperware. La muerte de Nisman es un punto de ruptura en ese vertiginoso rumbo de taladrar la gobernabilidad.  
Esa estrategia se ha desarrollado en dos direcciones con un mismo objetivo. Por un lado se instaló la idea de que el gobierno no lograría culminar su último año de gobierno, el cuarto de este segundo mandato. Los motivos de ello eran la inflación, la escasez de dólares, la fallida negociación con el juez Griesa, la falta de inversión extranjera, el descontento de los asalariados producto de la devaluación de enero de 2014, el aumento del desempleo que provocaría la agudización de la crisis local (siempre negando más que asumiendo las consecuencias de la crisis mundial en el ámbito local) Solo en ese caso tendría sentido la idea (falsa) del aislamiento internacional que pregonan los aulladores de las corporaciones devenidos en dirigentes políticos. Por el otro, a esa búsqueda desenfrenada por  vaticinar, proclamar y operativizar la salida anticipada de CFK, se sumó otra estrategia y/o deseo que se hizo evidente en los últimos meses de 2014 y que ha asumido un voluminoso cuerpo y tono luego de la compleja, curiosa e inoportuna muerte del fiscal preferido del establishment, Alberto Nisman. Ni Gastón Leroux logro articular tantos aditamentos en su novela El misterio del cuarto amarillo. Esta nueva fase consiste en presentar la irreductible deslegitimidad del gobierno de CFK. La lógica del discurso mediático articulado en praxis política por los dirigentes de la oposición, consiste en intentar mitigar el margen de acción del gobierno debido a su deslegitimidad. Esa idea se construye con un argumento ya viejo. Todo lo que pasa por el Congreso de la Nación carece de legitimidad porque es aprobado con la sola mayoría de los votos del oficialismo. Ese argumento incurre en varias trampas. En un sentido olvida que para ser mayoría (o primera minoría) hay que ganar elecciones, y que las representaciones políticas parlamentarias encuentran en el Congreso de la Nación una expresión cuantitativa del voto popular. Por lo tanto, si un partido político es más votado que otro, éste tendrá mayor fuerza política que aquél que ha obtenido menos. Es decir, si nos sometemos al voto popular, hay que asumir las consecuencias. Esto es, ante la imposibilidad de congeniar sobre proyectos legislativos, prima la intención de una mayoría parlamentaria en su correlato de una mayoría de votos expresados por el pueblo. La idea de la oposición arrojada como insulto, “sacan leyes porque tienen los votos”, es un capital político del oficialismo, no su déficit. Prima el interés de las mayorías. Pero incluso así, han recurrido (o incurrido) sistemáticamente al poder judicial para anular, invalidar y obstaculizar las leyes sancionadas en el parlamento, es decir, aun cuando ello también representa un cimiento de la democracia, la sistematicidad habla de una impotencia de la oposición cuando no el respeto por esa legitimidad devenida en mayoría parlamentaria. 
Ese poder judicial, esa extensión de la oposición sobre la que la dirigencia política se ha recostado para obturar el curso de las políticas escogidas por este gobierno, es el que una vez mas es convertido en la bandera de una republica que se hunde, que se ha enterrado con Nisman, según la opinión de la versátil Patricia Bullrich. Es el último bastión de la republica que puede preservar a la sociedad del kirchnerismo. 
Pero algo falló. Si algo arroja el caso Nisman son los retazos, los jirones y los parches de eso que los aulladores llaman Justicia. Han golpeado la puerta de un poder que quedó al desnudo. Todo lo que circuló entre periodistas opositores, periodistas autodefinidos como independientes, diputadas de la nación, fiscales, jueces y servicios de inteligencia deja al desnudo el estado actual del poder judicial y su estrechez con el ámbito político. Es como si Nisman tuviera que ser independiente del Poder Ejecutivo pero amigo de la embajada de EE.UU. Equidistante con CFK pero amigote de Laurita Alonso. De trato profesional con Verbitsky pero chatear por WhatsApp con Nicolás “lanatito” Wiñasky. ¿Luego del caso Nisman es posible seguir hablando del poder judicial como un poder independiente? Coimas, tráfico de influencias, agencias de inteligencia que tercerizan servicios en empresas de sus propios agentes, o de agencias extranjeras, extorsiones en base a la información obtenida por esas empresas tercerizadas, autos de empresas privadas alquilados a nombre de funcionarios judiciales, alquileres de departamentos equivalentes a la mitad de un sueldo promedio de un fiscal federal, cajas fuertes con millones de pesos y cientos de miles de dólares en efectivo, niveles de vida inexplicables, funcionarios judiciales armados, los miembros del poder judicial relacionados al caso, todos, veraneando en el exterior, ricos todos. Qué suerte. Qué ganas de ser parte de eso que no por nada llaman “la familia judicial”.
Finalmente, y esto es lo que quería señalar, asistimos por estos días a un nuevo argumento de deslegitimación gubernamental, la última fase. El motivo central de la deslegitimación es estar transcurriendo el último año de mandato de CFK. Las corporaciones y sus aulladores han decretado que la legitimidad de este gobierno concluyó en 2014; el último mandato de gobierno dura tres años. Por lo tanto CFK esta inhabilitada para proponer nombrar un nuevo miembro de la corte en remplazo de Zafaroni. Está impedida de enviar un proyecto de ley para crear la Agencia Federal de Inteligencia, como no lo hizo en los siete años previos no puede hacerlo en el último año de gobierno.  Pero básicamente está impedida de tomar decisiones que afecten el curso y la vida del Estado, no puede hacerlo porque en el cuarto año de gobierno no se gobierna. Esa idea lleva implícita la novedosa mirada que indica que el cuarto año de gobierno vale menos que el primero y el segundo. Es como si se pudieran tomar decisiones de fondo en el primer y segundo año, el tercero sería característico por un amesetamiento en las propuestas del ejecutivo y en el cuarto año hacer la plancha. ¿Acaso no es contradictorio sostener que la corte debe ser un cuerpo independiente del poder político pero anular la proposición de Carlés hasta tanto el nuevo gobierno elija a un candidato de su propio gusto? Digresión: ¿Bajo qué criterio la edad de Carlés es insuficiente para ingresar a la corte y la longevidad de Fayt no es suficiente para su retiro? En nombre de la independencia de poderes que proclaman, ¿no sería un gran gesto aprobar el pliego de Carlés, o cualquiera que sea idóneo, dando curso a lo que constitucionalmente está habilitado este gobierno hasta el 10 de diciembre? ¿Qué sentido tiene transcurrir el cuarto año de mandato si no se puede tomar la iniciativa necesaria para modificar cierto estado de cosas? ¿Qué sentido tendría si no fuera aprovechar ese año para desgastar la gobernabilidad, limarla y condicionar la capacidad electora del CFK sobre el electorado de la República Argentina? 

14 ene 2015

Charlie, atentados eran los de antes




Por Nacho Fittipaldi
 
Las hipótesis menos publicadas acerca del atentado a la revista Charlie Hebdo indican que lo sucedido no fue perpetrado por jihadistas, sino por alguna agencia de inteligencia, la francesa o la CIA. Los ribetes de esas hipótesis, e información no conocida hasta hoy, serán descubiertos aquí con la independencia, la crudeza y  la sofisticación que la hora reclama. En principio podemos afirmar que los terroristas que llevaron adelante el atentado fueron tres, y no dos como se viene sosteniendo hasta el día de hoy.
Como es sabido la captura de quienes consumaron el hecho se produjo por el curioso olvido del DNI de uno de los terroristas, error frecuente en la comunidad terroristas si los hay. Al respecto afirmamos que el gobierno francés miente al dar solo parte de la información disponible. En el Citroën C3 en el que se movían los criminales también encontraron documentación y objetos que aún no han sido dados a conocer. A saber: un registro de conductor vencido al 30/12/14, es decir que los terroristas se movían sin carnet de conducir, lo cual agravaría su situación penal; la certificación de haber desaprobado recientemente el curso de manejo obligatorio para renovar dicha cédula; también se encontró el acta en la que constaba que Said Kouachi y su hermano, Chérif, habían desaprobado el examen para portar armas al no cumplir los requisitos mínimos, psíquicos y gastroenterológicos, requeridos para la portación y tenencia de armas en la Comunidad Europea; además se halló un pasaporte boliviano, lo cual pone la incómoda lupa sobre el andino país y sus vínculos con Irán, ISIS, Chechenia, Corea del Norte y el Movimiento Evita; finalmente se encontró un Cd de Shakira producido por Antonito de la Rúa.
La hipótesis que maneja la Policía Judicial y la Dirección Especial de Antiterrorismo del Ministerio de Defensa de la Republica Francesa, es que al radicalismo islámico, se habría sumado la frustración por haber desaprobado el examen de conductor y el de portación de armas que había sido tramitado con anterioridad al atentado para poder cometer el acto de barbarie evitando el delito de portación ilegal de armas lo cual, a la luz de los hechos, de poco les serviría porque de una u otra manera era clavado que después de semejante metida de pata a estos musulmanes los iban a boletear en la primera de cambios.
Caldeado el ambiente como venía, la furia se habría desatado luego de que Said viera la última tapa de la revista Charlie Hebdo en la que Mahoma es caricaturizado como Francis Mallmann, chalina al cuello, botas de goma estampadas, jeans gastados, turbante en la cabeza haciendo un omelette de cayote y pimienta rosada sobre la arena del desierto de Santiago del Estero. Por si fuera poco, Chérif encontró un parecido entre la caricatura de Mahoma y Rita Cortese. Los hermanos habrían montado en cólera al ver la foto de portada del Cd en la que Antonito besa el terrible ojete de Shakira y la de la contratapa, en la que la diva y el argentino con cara de plato de sopa se abrazan en una playa de Miami como a una esperanza pobre. Mientras Said y Chérif oían a todo volumen el waka-waka, tema oficial del mundial 2010, habrían tomado el valor suficiente para ir hasta la Rue Nicolas-Apert en donde está la sede de Charlie Hebdo y vengar al dirigente de fútbol, Carlos Abdo.
Carlos Abdo, o Charlie Abdo como le dicen los hinchas del ciclón, fue presidente del Club San Lorenzo de Almagro durante un breve periodo de tiempo en el que hundió al club en una deuda onerosa y lo dejó al borde del descenso. Charlie Abdo, o Charlie Hebdo como le dicen los hinchas del ciclón musulmanes, fue el responsable del cagazo más reciente de la parcialidad azulgrana debido a la espinosa situación en la que dejó al club. Su abdicación (palabra que no guarda relación con el apellido del dirigente pero que en árabe significa <<morir para renacer>>, este es el origen de una parte de la confusión musulmana) significó alivio y luto. Su renuncia derivó en el éxito inesperado en el que San Lorenzo se vio envuelto luego de dos años de pesares institucionales. Logró consagrarse campeón del torneo local del futbol argentino y con posterioridad, y sin que haya explicaciones posibles, y sin que nadie haya podido explicarlo aún, campeón de la Copa Libertadores de América.


En julio de 2014 la División Antiterrorismo de la Policía Bonaerense envió un minucioso informe al Gobierno de Francois Hollande en el que advertía que desde el barrio Los Polvorines, se estaba pergeñando un atentando en Francia y que la idea era dañar al gobierno de Francia y castigar a Carlos Abdo por entender que su fracaso como dirigente había sido el origen del San Lorenzo campeón; las células dormidas estaban siendo articuladas por un ex futbolista argentino, de religión musulmana, que conocía, y tenía contactos fluidos en Francia, por haber desarrollado allí parte de su carrera deportiva. Manejaba el idioma, tenía cuentas bancarias y propiedades a nombre de sus familiares políticos en donde se reclutaría a jóvenes radicalizados para formar pequeños grupos de operaciones. En julio de ese año, Hollande, Merkell, Zapatero y Cameron, estaban tomados por el mundial que se disputaba en Brasil, supusieron que esta advertencia era parte de una estrategia de Bs.As para sacar provecho en el campeonato mundial de fútbol. Las consecuencias están a la vista. Pasado el mundial y ante la indiferencia de Hollande, la Policía Bonaerense olvidó esta amenaza y se dedicó de lleno a diagramar el Operativo Sol. París, tomo esta baja de intensidad en las comunicaciones sobre este asunto, como una prueba de que el aviso era una estrategia bilardista para sacar provecho del mundial.  
Así, el atentado a la revista sería parte de la estrategia de un <<siniestro personaje conocido como Claude “el turco” Mohamed, ex futbolista de origen musulmán, nacionalizado argentino, hincha fanático, fana, fana de Huracán (histórico rival de San Lorenzo) y del Corán, radicalizado en los últimos años por el descenso de Huracán e Independiente (su segundo amor) a la Primera B Nacional, y la guerra preventiva llevada a cabo por EE.UU en medio oriente, apoyada sin miramientos por las potencias europeas y Australia, excepto cuando encuentran intereses contrapuesto entre unos y otros>>, según decía el informe de la División de la Policía Bonaerense.
Estas complejas explicaciones vienen siendo escamoteadas a la población mundial, las hipótesis más oídas son que fueron  dos loquitos musulmanes, o fue la CIA; sigue siendo curioso el modus operandi de los hermanos Kouachi, llama la atención la rudeza y la composición de escena que supieron desplegar, el tiro de remate que le dan al guarda, de origen árabe curiosamente, que velaba por los caricaturistas de la revista, es una paradoja paranoide típica de Holywood. Al ver esa parte del video, se me viene a la mente una de las ultimas escenas del film La Noche Mas Oscura, en la que se muestra el operativo en el que se captura, valga el eufemismo, a Osama Bin Laden en Pakistán. Allí se ve que Obama Bin Laden recibe un tiro fatal de fusil en el pecho, y pese a ello se lo remata con un tiro en la cabeza, exactamente lo mismo que hizo El Turco Mohamed con el guarda de la revista Carlos Abdo, o Charlie Hebdo, como gustan decir ahora. El pueblo azulgrana y el Papa Francisco reclaman justicia y dicen a viva voz <<Je suis Abdo>>

7 nov 2014

Muertos de tren


Por Nacho Fittipaldi

La radio anuncia un accidente en City Bell, aparentemente un motociclista cruzó mal el paso a nivel y lo arrolló un tren. Hay que cruzar mal un paso a nivel eh. Para mi vida, vidita pequeña de  jueves a las 9.15 hs, con 23°, sol templado y una brisa fresca que indica el error de haber dejado el sweater en el respaldo de la silla, tiene dos implicancias concretas: a) voy a llegar tarde al trabajo, b) voy a tomarme el tren de siempre. Hoy no hay tren vip. El Roca, el legendario Gral. Roca, el metálico, anacrónico, grafiteado desmedidamente, incomodo, sucio, popular, injusto, ajeno, nuestro. El tren llega a la hora que puede, no llega ni a horario ni tarde, llega cuando viene y viene como puede. Al verlo llegar de lejos, la sensación que uno tiene es que no entra en el andén, pese a que hace 90 años que este tren circula da la sensación de que el tren no cabe en el andén, como si los hierros y la chapa se hubieran hinchado. Subo en el ante último vagón, hay poca gente, la gente que usa el rápido ha desistido del viaje y se han ido al camino Centenario a esperar el colectivo.
Cuando el tren comienza a moverse recuerdo lo que había olvidado, este tren es lentísimo, su movimiento es impropio de un vehículo de transporte, es como si no transportara, uno mira por la ventana y la velocidad permite ver una casa, la pared, la ventana, a través de ella ve la tele encendida, se alcanza a ver un canal de cable, un comentario desatinado de Viviana Canosa o el retorcido lenguaje, zonzo, de Mario  Mactas, de qué vivirá. Lejos quedó esa sensación de foto movida que da la velocidad del rápido. Este tren no se traslada, se fatiga. Si hay un tren bala, hay también un tren tatú carreta. Es este. Lo segundo que me impacta, y había logrado olvidar, es el ruido que hace al trasladarse, o fatigarse, tra-tra-tra, tra-tra-tra, se mueve lateralmente, es esto lo que se observa al verlo ingresar al andén, el tren se mueve lateralmente y parece que va a salirse de la vía, como si fuera a descarrilar o esguinzarse, 15 días de reposo y nada de actividad física.

En Berazategui el cansancio es total, van treinta minutos y la espalda me dice <<por qué no te tomaste un colectivo>>, hay bicicletas por todos lados, acá no están prohibidas; los vendedores ambulantes venden desde destornilladores hasta el ultimo Dvd con todos los videos mas hot posibles de Jennifer López, los vendedores ambulantes, aquí no están prohibidos. Sube una señora, <<yo puedo, yo puedo>> dice un anciano con una bicicleta que debe valer una jubilación mínima. La señora lo va empujando desde abajo, <<hay que apurarse -dice- apúrese, vamos, dele señor>> es un poco agresiva, la oigo pero no la veo, es una voz áspera de señora que ha gritado mucho a lo largo de su vida, medio ronca, pasa a mi lado, yo leo un libro cuyo subtitulo es, sociología del temor al delito. Aún no tengo miedo. Los únicos que leen aquí son los pocos pasajeros del rápido que han subido al tren de siempre. Varios celulares emiten sus músicas en un volumen desagradable, no solo por lo elevado, más bien por la distorsión que ello provoca.  Los pasajeros imponen con tiranía sus gustos musicales con el resto de los pasajeros. Gracias. En el furgón los muchachos fuman porro a lo loco, no molesta. Molesta lo que tosen. Parecen que van a escupir un pulmón. Pienso en el efecto de aspirar purpurina, pobre chico. La señora insiste en que hubo un accidente –sería el segundo del día para mí- en Don Bosco. <<Dijo Don Bosco el guarda, no dijo Bosques. Ahora lo vamos a ver, yo lo quiero ver al muerto. Debe haber cruzado como la mierda>> La señora no está en sus cabales. Por alguna razón desestima la hipótesis del suicidio del accidentado. Habla con cualquiera, cambia de asiento cada cuatro minutos, a todo el que la mire le dice lo mismo, <<ahora vamos a ver el cadáver, yo te aviso>> Mide 1,52 de altura, debe pesar 83 Kg, lleva remera y calza roja, el pelo en rodete, un quilombo importante el pelo, zapatillas chatas multicolor, prevalece el verde, anteojos y vista nublada, edad indescifrable, 55 tal vez, o 46 mal llevados. El tren baja de velocidad, poco a poco, <<fue mano a La Plata por eso no pasa el tren a La Plata, ahora vamos a ver al muerto, yo les aviso>> Yo no quiero saber nada de otro accidente, pienso que la señora está loca de remate y que vamos camino a Plaza Constitución, sin inconvenientes. En la estación Quilmes, el tren frena, sube gente, baja gente, el olor es intenso, la gente come panchos a cualquier hora, son las 10.05 Hs, mis riñones dialogan con mis pulmones y dicen que soy un pelotudo. Una voz en el altoparlante anuncia un accidente en Don Bosco. El tren arranca, lento, onda tatú carreta con EPOC, como si estuviera subiendo la Cuesta del Lipán, de golpe frena del todo y la señora de rojo grita, dice que lo ve, llama a la gente para que desde su ventana vean los restos de la persona debajo del tren que iba rumbo a La Plata. Son trozos de carne desarticulados, imaginar un cuerpo humano es solo un esfuerzo inútil del intelecto, <<a ese se le terminó el mundo>> sentencia la señora. Esto es un infierno. Infierno diario para tantos, demasiados. Viajo en el tren común. ¿No hay sicarios de trenes Línea Gral. Roca? Un sicariato de trenes pretéritos. Lejísimos de las comodidades del tren vip ya conocido. Viajar en este tren, es como conversar con Marcelo Bonelli después de haber comido un asado con Eugenio Zaffaroni.

3 nov 2014

De la Coca Sarli al caso Melina

Por Nacho Fittipaldi

Putita. Esa es la imagen que todos tenemos, la consideración final que nos quedó de Melina Romero. Melina tenía 17 años y desapareció el mismo día de su cumpleaños después de ir a bailar a un boliche.
El cuerpo inerme, podrido, flotando en el agua de un arroyo inmundo, la carne desgarrada en las mandíbulas de las alimañas, ese cuerpo, no nos fue mostrado. Se nos mostró otro cuerpo, el cuerpo sensual de la adolescente siempre hot. Como si existiera un pudor, un recato, un respeto por los cadáveres que no existió con las imágenes de una Melina posiblemente con vida. Las fotos de Melina deambularon por todos los canales de aire, ni la TV Pública fue excepción esta vez, mostrándonos una Melina sensual, adulta, seductora, sugestiva, sexualizada. Esas imágenes se asemejaron a una suerte  de vagabundez condenatoria, algo así como, <<la piba era una putita>>, provocadora, putita errante, coqueteó de más, la quisieron enfiestar, se negó y la mataron, continuidad trágica del <<por algo habrá sido>> que la dictadura supo sembrar. Sofisticación democrática mediante, ahora sería, <<qué querés, si le gusta la joda que se la banque>>
Melina murió el mismo día que desapareció. Mientras tanto, todos los días que vimos sus fotos hot por televisión, Melina y su familia, vieron lesionada su moral, su cuota mínima de respeto denegada por la imposibilidad de mostrar al menos una astilla distinta dentro de un discurso dominante, machista, misógino. Vayamos más allá. ¿Qué pasa si Melina no fue forzada a participar de la orgía? Nadie propuso esta hipótesis, en todos los relatos Melina es forzada a participar de sexo en grupo, con varios hombres, y su negativa final es la que la condena. ¿Y si Melina quiso enfiestarse? Esa tesis ni siquiera se enuncia, es una hipótesis que la transforma en culpable de su propia muerte. Para que Melina sea inocente tiene que haber sido forzada. Qué pasa si Melina aceptó voluntariamente a participar de sexo grupal. Eso la incorporaría mecánicamente a la singular categorización con la que los hombres funcionamos todo el tiempo, desde hace siglos. Confirmado. Melina era una putita. ¿Y si se quería enfiestar con cinco pibes y a último momento se arrepintió, y dijo <<No>>? Vio algo, como Reutemann, y dijo, <<No>>. ¿Entonces qué? ¿Ese sería un argumento válido para matarla y salvarla? Esa pregunta es válida y lógica en una sociedad como la finlandesa. Acá en Argentina, y a cierta altura de la joda, no se puede decir que no. La idea que trasunta es que siempre fue forzada. Como sociedad no nos permitimos suponer que en algún momento quiso y luego no. No hay margen para desandar un camino que se creía trazado, doblar en “U”, está prohibido.

Los varones, debemos empezar a comprender que la relación entre mercantilización de los cuerpos/machismo/moda, no está conformada para que nosotros ejerzamos nuestro imperativo de goce, más bien es una consecuencia del modo de producción capitalista y no un reconocimiento de “derechos” de género a favor del Hombre. El ejercicio de ese nuevo machismo adolescente se encuentra contorneado por la moda, esta activa el deseo minuto a minuto, digamos. En el subte, en la tele, en el teatro, en el cine, en la calle, todo el tiempo la moda envía mensajes de sensualidad y sexo. El capitalismo ha convertido el sexo en una mercancía, no asistimos a una liberalización o revolución del sexo, asistimos a una sexualización de la economía y a una mercantilización del sexo. El otro, la mujer y el hombre, son portadores de una mercancía, y como tales, esa mercancía es factible de ser apropiada, poseída, actualizada. En la mirada del hombre y en el ejercicio de un nuevo machismo, el varón ve en la mujer a una poseedora de la mercancía-sexo y como cualquier objeto de valor desea poseer esa mercancía-sexo, el otro es una mercancía de uso. Lo deseo, lo tomo. Sin mediación, ni simbolismo, las violaciones sexuales sociales se convierten así en interpretaciones de la economía que arroja, una vez más, fenómenos sociales ilegibles para sus protagonistas ocasionales.    
El nuevo machismo adolescente habilita el impulso de goce destrabando lo inhibitorio, es el salvajismo del grupo adolescente que se abalanza sobre el cuerpo de Melina, es lo grupal que licúa las responsabilidades individuales, es la barra brava, es la tribu, es la lanza que rompe el limite cultural que transforma la violación como acto individual, subjetivo, depravado, en la violación como acto social, como acto de graduación, acto tribal, violadores que conocen a sus violadas, como rito. No huyen, ni se esconden, simplemente desconocen el alcance y las consecuencias de sus actos.

Las últimas imágenes de Melina con vida son las que proporciona una cámara de seguridad; digresión: las denominadas cámaras de seguridad no previenen delitos. Se la ve besándose con un chico, se abrazan, se frotan, por momentos se la ve sola, el chico se va, ella sale del boliche cinco horas después, son las seis de la mañana y está sola, muy sola, esa imagen creo que es el fenómeno social encriptado. Melina el día de su cumpleaños, estaba desesperadamente sola. Se  halló bebiendo, linda y fatal. No le ahorran ni la falta de decoro, aún estando desaparecida y suponiendo lo peor, muestran imágenes en las que se besa y se abraza a un pibe, a una esperanza trunca de algo mejor. Nada mejor para ella. Ahí empezaba el final. Todos pensamos,  <<ahora se va a coger con el flaco>>. Pero no. Por alguna razón desconocida la mataron, no se fue a pasarla bien, se fue al otro lado del río, no el de Drexler. Quedó en un río, tirada, muerta, ¿qué tan vieja será la costumbre de tirar cadáveres a los causes de agua?, adolescente, trunca esperanza aniñada, comida, faltada el respeto hasta el mismo día en que apareció sin vida. O sea, el último día de vida mediática, no coincidió con su último esfuerzo por vivir, Melina vivió más en la tele que en la vida real. Melina trascendió su propia muerte en sus fotografías sugestivas. Cada foto de Melina mostrada en televisión era comentada por algún televidente en soledad, para sus adentros o en voz baja, <<estaba fuerte la pendeja>>, y eso funcionaba como decantador de datos, pasaba a un segundo, otro plano, la noticia. Dejaba de ser noticia, pasaba a ser deseo. La sexualización del caso puso en segundo lugar la noticia, el problema concreto. Melina no estaba y no regresaría con vida pero era deseo mediático.  Para relatar eso no hacía falta divulgar imágenes en las que se ve a la chica con la tetas al aire, con cara de <<qué pretende usted de mí>> porque esa pregunta es la que se hicieron los pibes que estaban con ella, o el Pai, que la amasijó. ¿Qué pretendes de mí? Es una pregunta colectiva que todo hombre se hace cuando una mujer pasa caminando al lado suyo con ropa insinuante. ¿Querés hacerme calentar? ¿Y qué, ahora ya no querés? ¿Qué, no puedo sacarme las ganas con una putita como vos? ¿Eso querías, jugar y nada más? Dale, vení. Mirá que te mato, eh. Y la mataron.