24 nov 2015

¿Qué pasó?



Por Nacho Fittipaldi 

Pasó que creamos una ley denominada PASO y nos la pasamos por el orto.
Pasó que se eligió un candidato al cual nos habíamos cansado de mancillar  y luego nos cansamos de acicatearlo y proclamarlo como la garantía de la continuidad.
Pasó que desintegramos la unidad que alguna vez expresamos, y solo fuimos capaces de mostrar unidad cuando ya no había conductores a la vista.
Pasó que lo hecho en términos de gestión de gobierno, sobrepasó la capacidad de comunicar.
Pasó que falseamos las instituciones y después perdimos crédito para mostrar verosimilitud en lo que decíamos y hacíamos.
Pasó que muchos, muchísimos, se cansaron de oír los derechos a los que accedían, y la forma en la que se lo decían..
Pasó que los que accedieron a derechos y mejoraron su bienestar se encabronaron porque desde un determinado día tuvieron que declarar la totalidad de sus ingresos para comprar una cantidad limitada de dólares.
Pasó que los que viajaban a Europa y al Caribe, una, dos, veces al año se enojaron porque no llegaban a las tres veces anuales.
Pasó que el 35% de trabajadores en negro nunca pudieron registrarse formalmente.
Pasó que los trabajadores que pagan ganancias se enfadaron por tener que pagar ganancias al tener salarios predominantemente superior al común de los trabajadores.
Pasó que recién el ultimo año pudimos hacer bajar la inflación.
Pasó que el arco opositor mediático nunca registró esa baja en sus líneas editoriales.
Pasó que los que nos votaron en el balotaje no nos votaron en primera vuelta.
Pasó que una mala gestión de gobierno en la Pcia de BsAs nunca es algo que sirva para mostrar como logro en la campaña.
Pasó que la campaña fue una desafinación constante de aciertos.
Pasó que como no hubo PASO todas las discusiones se dieron después de la primera vuelta, en público y por televisión.
Pasó que hay una generación entera que no sabe lo que es el Liberalismo y el Neoliberalismo.
Pasó lo que dijo Aristóteles: <<Nada dura menos que el recuerdo del beneficio>>
Pasó que en la Grecia Antigua también había clases medias.
Pasó que <<El kirchnerismo te lleva al Paraíso, pero te lleva a patadas en el orto>>
Pasó que todos queremos llegar al Paraíso pero no todos aceptan las patadas.
Pasó que en los últimos años hubo más patadas que Paraíso
Pasó que nos olvidamos de la gente, gobernar para la gente cerca de la gente.
Pasó que el 54% era de Cristina y no de Scioli.
Pasó que pasaron cuatro años de ese 54%.
Pasó que el mundo se cae a pedazos y nosotros ni enterados (casi)
Pasó que el Peronismo dejó de ser una categoría para convertirse en un tumulto de cosos y un territorio en el cual vale todo.
Pasó que, por casualidad o mala intención, Scioli se convirtió en el candidato luego del 25 de octubre.
Pasó que algunos jugaron a perdedor.
Paso que algunos creen en la linealidad de la historia.
Pasó un silencio crudo y cruel del sindicalismo.
Pasó que fraccionamos el sindicalismo.
Pasó que no hicimos nada con las policías y hoy son tan bravas como siempre, y tan dispuestas a reprimir al pueblo después de la devaluación.
Pasó que quedamos a mitad de camino en la historia. No hicimos la revolución y no nos animamos a morir con las botas puestas.
Pasó que las botas son prestadas.
Pasó que perdimos el 25 de octubre.
Pasó que nos enfrentamos a una extraordinaria campaña pensada para enfrentar a lo que el kirchnerismo representa.
Pasó una extraordinaria movilización de las bases pese a la operación de prensa que marcaba a Macri ganando por once puntos.
Pasó que a pesar de todo eso sacamos el 48, 60%.
Pasó que como nunca se re dimensiona la muerte de Néstor.
Pasó que somos contemporáneos de la figura política mas potente después de Juan Perón
Pasó que con lo bien y lo mal hecho, estos doce años dejan un piso altísimo de derechos (incluso para los que votaron a Macri) y un nivel elevado de conciencia y de movilización social.
Pasó que todo eso no alcanzó esta vez.
Pasó que esa generación que no sabe lo que es el Neoliberalismo, hizo caso a lo que la misma CFK había dicho: <<No sientan que le deben nada a nadie>> y nos votaron en contra…


28 oct 2015

La inocencia no mata un pueblo pero tampoco lo salva


Por Nacho Fittipaldi

Hay una pregunta que ronda mi cabeza hace años. Es la misma siempre. Como un sueño recurrente y recurrido vuelve a mí cada vez que sucede algo inesperado. Una pregunta injusta pero urgente. ¿Y si los equivocados somos nosotros?
¿Qué pasa si los que estamos pensando mal la Argentina somos nosotros? ¿Tenemos derecho a imaginar siquiera que es lo mejor para los otros? Esos otros que a menudo denominamos <<pueblo>>, que suponemos en condiciones socioeconómicas complicadas, disminuidas, culturalmente deterioradas y simbólicamente destruidas. Si llevamos esas preguntas, o estas reflexiones al plano de la política veríamos cosas interesantes.
Por ejemplo, por qué y cómo es que una chica como Vidal ganó en la provincia más “peronistas” de todas y a la sazón, el 37% del padrón electoral nacional. Su cara de sorpresa cuando se entera que ganó es sólo comparable con la alegría y perplejidad con la que el personaje de Birgitte Nyborg gana la primera magistratura en la serie danesa Borgen. Cómo es que Macri sacó el 50,55% en la CABA y Scioli el 37,13% en Pcia. de Bs.As.

¿Nos alejamos de la gente (me gusta más la noción de pueblo pero eso implica un destino común), en la gestión y en la calle? ¿Gestionamos mal y la campaña transcurrió en los medios y no en los barrios? Ellos con el discurso del cambio, en verdad, regresaron a lo histórico del peronismo: la militancia barrial. Lavadita por cierto. Pero al menos alguien tuvo la idea de decir, <<¿y si vamos casa por casa?>> Les tocaron timbre o les golpearon las palmas y al salir vieron el rostro de una muchacha con cara de farmacéutica que les prometía todo lo que les faltaba. Y en situación de hastío y desesperanza por qué no creer, por qué no ilusionarse, si además es mujer en un territorio de machos mal educados que además hozaron utilizar la misoginia en algunos de sus comentarios como forma de neutralización política. Digamos, los 320.000 cortes de boleta en la categoría gobernador y los 735.000 votos en blanco en igual categoría, ayudan a explicar por qué perdió Aníbal pero solo eso, y ese <<eso>> no explica el todo. Hace ocho años que somos gobierno. Es el síntoma de algo qué hay que analizar. No podemos ganar el balotaje sino analizamos los resultados de octubre.
Por otro lado me parece que dimos por hecho (lo seguimos haciendo), que todo el mundo sabe y coincide en qué es, cómo se compone, cómo se construye un modelo de desarrollo y qué implica destruirlo. Dimos por sentado que la tracción de CFK llevaría a Scioli a la victoria, suponíamos que Scioli sumaba los votos del FpV (desgarrado y todo) más los votos propios (esos que lo dejaron en el camino a Randazzo) que ya habían sido puestos en duda en las PASO, esa fue la primera señal de alerta, desoída por cierto. En las PASO se esperaba superar el 40% y no se llegó al 39%. En octubre se suponía que llegábamos al 40,1% y llegamos al 36,86%. Evidentemente la lectura política estuvo lejos de la dimensión que una elección presidencial requiere. Todos descansamos en el poder simbólico de CFK, su imagen positiva, su nivel de aprobación en la gestión, Pensamos que la gestión de ella era la gestión de él. Pero tampoco tiene mucho sentido ungir a un candidato para dejarlo luego en soledad.


Sin embargo, lo más complejo es desarticular la operación político-cultural que le permitió a Macri hacerse con el 34% de los votos a nivel nacional. Y esa operación es cultural porque se vale de una instancia mediática, simbólica, de clase. Macri logró sacarse de encima su sayo neoliberal, (¿o tal vez nuestra memoria sólo esté formateada para pensar los ´70?), la parte del electorado que lo votó en gran medida no sabe quién es Macri, qué hizo en la CABA, qué va a hacer si llega a presidente, qué implica ser neoliberal. Macri ha perforado el estrato de los sectores más humildes en la CABA y vuelve a hacerlo en Pcia de manera contrastable, ese dato sirve para comprender por qué le quito votos a la alianza PJ-FpV, y eso se puede lograr sólo si Macri, como candidato, muestra algo que justamente, no es: Un estadista; un político que cree en la intervención medida del Estado; en la acción mixta del Estado (sector privado + sector publico); la mixtura de un empresario exitoso (él es hijo de un empresario exitoso) que abreva en la política, no para enriquecerse sino para ayudar a los desposeídos, <<soy un servidor>>, suele decir. Además luego del ajustadísimo balotaje de la CABA le agregó la peronización de su discurso. Anunció que no re-privatizaría YPF, ni Aerolíneas Argentina, ni los fondos de jubilaciones y pensiones, ni Fútbol para Todos, etc; y concluyó con la inauguración de un monumento a Perón. Un sector muy significativo de la sociedad le creyó. Macri logró sacarse la imagen de antiperonista. Tengo la certeza de que <<Mauricio es Macri>>, como dijo Néstor, pero el punto parece ser que Macri logró dejar de ser un cuco neoliberal/antiperonista para ser alguien más amigable, conciliador, Vidal vehiculiza eso, menos dañino para el peronismo, se dio cuenta (él no, Duran Barba) que al abrigo del Peronismo se obtienen más votos, y eso es lo que está funcionando, sobre ese dispositivo aplicado en los medios que lo preservan de él mismo, esa es la madeja que hay que resolver, no sé si estamos a tiempo porque la sumatoria de errores cometidos es voluminosa, y hay que agregarle los errores que estamos cometiendo. No sirve intentar relacionar a Macri con todo lo de los ´90 porque hay mucho de la estética menemista que encanta al pueblo y que no significa nada para muchos de los pibes que tenían 5, 10, 15 años de edad en esas épocas, ni para los muchos que hoy se enferman por no acceder a la libre compra de dólares. Hay que confrontar a Macri con su propio él, con sus contradicciones resientes, mostrar sus titubeos, sus conflictos ideológicos, las consecuencias prácticas de lo que propuso y se arrepintió. Macri es menos antiperonista que hace cinco años atrás y dio esa voltereta por una sola razón: la sociedad argentina es menos antiperonista que unos años atrás (tal vez sea más antikirchnerista). Macri lucra con su antikirchnerismo, no con su antiperonismo, eso hay que entenderlo porque no es un dato menor. Él viene haciendo campaña en ese sentido. 

21 oct 2015

Choreo de identidad peronista



Por Nacho Fittipaldi

Recientemente apareció en Revista Anfibia un test que mide el nivel de peronismo en sangre. Convencido de mi fe, me sumergí en ese juego y alta fue mi sorpresa cuando el resultado me dio un escaso 69% de peronismo en sangre. Me quedé con la sensación de que algo andaba mal, no por mi baja performance, mas bien por lo que había sentido al hacerlo. Tuve esa incomodidad de cuando te cobran por demás, de cuando el del kiosko no tiene cambio y te dice <<¿te jode si te quedo debiendo cincuenta centavos?>>, de cuando te roban el celular en el micro y vos no te das cuenta en el momento pero presentís que alguien te afanó. Yo me sentía afanado en mi pertenencia. Volví al test y lo re-hice, no marqué las opciones de vuelta sino que mentalmente repasaba mis respuestas y me daba cuenta que mis elecciones no eran negociables. Entonces comencé a analizar las opciones y ahí encontré al ladrón. El ladrón es el que diseñó las consignas y sus opciones posibles.
La cosa es así. Si yo le pregunto a una persona cualquiera dónde desea veranear, esa persona dirá un lugar posible, a su libre elección y deseo: Carlos Paz, París, Mar del Plata, Iguazú, Santa Teresita, Salta, Quito, Rio de Janeiro, Las Toninas, Cariló, etc. Ahora, si yo pregunto: “Como peronista que sos, dónde veranearías” eso condiciona la respuesta a sabiendas de que el sustrato anti-peronista ve con malos ojos que el peronismo veranee en París, o en Cariló, por dar solo dos ejemplos antiperonistas. Además, el peronismo no puede veranear en Paris, ni material, ni simbólicamente. El test parte de consignas que no son estrictamente políticas, sino mas bien sociales, culturales y simbólicas. Por lo tanto todo el tiempo uno se bandea entre lo que desearía, lo que efectivamente hace, y lo que lo salva de la espada anti-peronista. Cuando Perón mudó a Mar del Plata y Chapadmalal el turismo de los trabajadores, el odio de la clase alta se esparció como un gas pimienta. Cuando Hugo Moyano manifestó su interés de hacer un hotel en Punta del Este para camioneros, supongo que los precios de las propiedades “en el Este” cayeron en picada. Fue una amenaza, muchachos. Este test provoca una sangría en la tensión existente entre peronismo y kirchnerismo. De tal forma que ante la opción <<¿Qué pones en la parrilla cuando haces un asado?>> uno tiene que elegir entre:
1 - Mollejas, entraña y vacio
2 - Chorizo y asado de tira
3 - Mix de verduras y pollo sin piel
Es evidente que quien elija la opción tres no es peronista, un peronista no puede comer pollo sin piel ni mix de verduras, excepto que esté constipado; ningún argentino puede comer pollo sin piel a la parrilla, es como comer sándwich de arena. La opción dos es infrecuente, falta algo, algo mas para acompañar el asado, otro corte, sabido es que la tira de asado trae poca carne y mucho hueso. No rinde. Queda la opción uno que es la menos peronista porque es abundante y cara. Las mollejas valen más que el dólar blue, la entraña es un corte que está de moda, se puso de moda durante la década ganada, y también cuesta bastante dinero. Se sirve como plato gourmet en Palermo y Las Cañitas. Quien elija la opción tres estará sujeto a ser señalado como kirchnerista pero no como peronista. El test no arroja resultados sobre kirchnerismo pero es lo que esconde.
Otra consigna es <<¿Dónde te sentís más cómodo haciendo compras?>> Las opciones son:
1-      Un shopping
2-      Una feria americana
3-      Un outlet
Otra vez las opciones son capciosas, solapadas. ¿Quién puede sentirse cómo comprando en una americana o un outlet? Se va ahí por necesidad o estrategia pero no por comodidad o deseo. Uno quiere comprar en un lugar lindo, con opciones, con variedad de precios y calidades, uno no elige comprar ropa usada o de segunda. Entonces la opción del shopping es la más sensata pero la menos peronistas. Estos hijos de puta nos volvieron a cagar. ¿Se dan cuenta de la trampa? Para ser peronista hay que elegir lo feo, lo barato, lo incómodo, lo cursi, lo grasa.

El test todo el tiempo da estas falsas opciones que hacen que uno se vaya por el lado de la angustia. ¿Qué soy? ¿Qué creerán que soy? ¿Qué dirán que soy estos hijos de un malón de putas? El test está hecho para que nadie saque el 100% de peronismo en sangre, para que nadie se sienta cómodo en su sitial, para que nadie se sienta peronista luego de hacer el test, y siempre quede la sensación de que nunca alcanza. De que no alcanza con parecerlo, hay que serlo. Y serlo es el peor lugar.  

Acá el test http://www.revistaanfibia.com/test-peronista/

3 sept 2015

El pasado en los ojos

Por Nacho Fittipaldi

Días pasados estaba en Arana y Belgrano haciendo compras y de repente apareció en mi campo visual una persona que me hizo dudar de todo. Estaba acompañado de otras dos personas que lo ladeaban, me sentí en otra época. Viajé a mi infancia y recordé el mal que había hecho. Sin culpa en el presente afiné la vista, la difusa luz me obligó a reconsiderar la situación, era nochecita y desde dentro del auto mi campo visual se hacia angosto y profundo, dudé. <<No puede ser –pensé- tiene que estar muerto>> Era una de esas personas que formaron parte de ese círculo lejano pero cotidiano, ese contorno de sujetos y lugares que son la niñez y adolescencia. Caminaba con dificultad y vi que a su lado su mujer (que también debería estar muerta) y su hijo lo ayudaban a desplazarse; a falta de un lazarillo buenos son los hijos. Era El cieguito, ¿lo recuerdan? El cieguito era un tipo que no veía, o veía poco y nada. Tenía un kiosco al lado de la Esso que está en Arana y Belgrano, hacia el lado de La Plata, sobre el camino Belgrano. Era un negocio raro, sin mucha mercadería, con un olor a encierro característico, tanto más pequeño y menos exitoso que el kiosco de Pertuso que aún persiste pero cuyo inicial dueño, el viejo Pertuso, todos hacemos fenecido. El kiosco del cieguito tenía una singularidad…era atendido por él. Ciego y todo se sentaba en una silla al final de un pasillo y esperaba el sonido del timbre que lo alertaba sobre la presencia de un cliente. El cieguito atendía por una pequeña ventana cuadrada de unos 50x50 que permanecía cerrada por dentro hasta que él la abría. Luego se le solicitaba lo que uno necesitaba y él iba a buscarlo. Detalle: dejaba la ventana abierta. Cada tanto a mi me alzaba un amigo, le decíamos que queríamos algo que estaba muy lejos de la ventana, y cuando estaba bien lejos yo metía la mano por la ventana y robaba alguna golosina. Al oír el  ruido El cieguito volvía rápido hacia nosotros con un grito corto y seco,  <<Salga de ahí!!>>. No nos insultaba. A veces lo ayudaba su mujer, y cuando ella estaba había que abortar la operación hurto. Tomaban té y mate y comían galletitas. Me pregunto cómo hacía él para distinguir todos los pocos productos que había en el kiosco. Con el dinero es mas fácil porque vienen con un sistema que les permite a los cieguitos saber qué billete tienen entre manos, pero la mercadería no. ¿Distinguiría plástico por plástico, sonido por sonido, tamaño por tamaño cada producto? Incluso ordenando sistemáticamente la mercadería en un mismo lugar, tiene que haber sido una proeza distinguir todo aquello. Por algo se re-nombró como personas con capacidades diferentes a lo que antes se llamaba discapacitados. Y como dijo Piero el otro día <<Mamá, te imaginas si vos no estas, papá y yo no encontramos nada?”

El cieguito, su mujer y su hijo, tenían una peculiaridad: Parecían de otra época. De otro siglo. Usaban ropa tejida por la señora que, si no recuerdo mal era portuguesa, a medida que escribo la memoria va aflorando como el  barro después de la inundación. Además usaban ropa muy abrigada independientemente del calor que hiciera, eran blancos, blanquísimos como si el sol los dañara. De golpe avanzan y pasan por un lugar con mas luz y entonces corroboro que son ellos, El cieguito, su mujer y su singular hijo. Porque, El cieguito y su mujer son personas hoy viejísimas, pero 25 años atrás también eran grandes para mí, o sea que era normal que yo las viera como <<antiguas>>. ¿Pero el hijo? El hijo, no. El hijo parecía contemporáneo a ellos y eso no podía ser, tiene mi edad, si era el hijo ellos deberían llevarle 18 o 20 años. El hijo atrasaba el calendario al estar con ellos, usaba su misma ropa, comía la misma comida, dialogaban de las mismas cosas de adultos, movía su intestino igual que sus padres y era ensombrecido por aquella cosa gris que la ceguera propaga. Hoy el cieguito tiene algunas canas más que las que tengo yo, que son muchísimas más que las que él tenía a mi edad, su hijo sigue igual de antiguo pero sin canas, debe tener mi edad, visten igual que siempre y viven sin sol, andan muy campantes desafiando la atención de los vecinos que no dan cuenta de lo que sus ojos ven.

27 ago 2015

La violencia es kirchnerista

Por Nacho Fittipaldi    
La represión injustificada y salvaje de la policía tucumana sobre los manifestantes es condenable y debe ser condenada penalmente. La quema de urnas es un hecho demencial y deber ser sancionada en el plano judicial que corresponda.
Sin embargo es curiosa la apreciación que la posición hace en relación a la presunta <<etapa de violencia>> que azota la Argentina. Desde hace varios años ese latiguillo está funcionando y opera en distintos niveles de la política nacional, se recurre a él para ponerlo operativo donde se lo requiera en el momento que sea.
En ese sentido la construcción de escenarios irreales, de los cuales Carrió es un exponente sideral,  no busca tanto ser fidedigno sino más bien presentar escenarios que, aunque inexistentes,  puedan ser útiles en el futuro. Construir una zona siniestrada de antemano. Ocurre así: Carrió (u otro) anuncia muy a la ligera que el Kirchnerismo se está armando, que La Cámpora reparte drogas en las escuelas, que Aníbal es narco y autor intelectual del triple crimen de Gral Rodriguez, que De Vido es Yabrán . Nada, ni un rastro, ni un indicio existe sobre lo que ella ha arrojado al ruedo imprudentemente. Luego sucede lo de Jujuy, un joven muere de un tiro en la espalda y pese a que aún no está claro si fue un intento de robo o no, la lectura política es llevada hacia el lado de que aquello fue el resultado de lo que hace años se viene anunciando, que esto iba a suceder tarde o temprano, y que el Kirchnerismo entró en una fase desbocada en la que ahora utiliza la muerte como herramienta política. Primero mataron a Nisman. Ahora asesinaron a Ariel Velázquez por pasarse de la Tupac, conducida por la violenta Milagros Salas, a la UCR del estadista Gerardo Morales.  Curioso raid político.
La violencia epocal es netamente kirchnerista, es presentada y aparece como un dato objetivo e indiscutible de la realidad. La oposición se deslinda de ella, como de ser la contraparte de la grieta, y se refugia en la denuncia anunciada extemporalmente, esa operación permite deslindarse del factor <<violencia>> y decir públicamente <<nosotros lo veníamos denunciando y anunciando>> por lo tanto nada tenemos que ver.
Lo que resulta inexplicable y sobre lo que poco se ha reflexionado es que en estos días en los que sucedió lo de Jujuy y lo de Tucumán, la violencia kirchnerista emanada, producida y legitimada por Cristina vinculada ahora a los procesos electorales en curso, no alcanzan a manchar a CFK. Es poco explicable, es un cabo sin atar para la oposición, el hecho de que si CFK ya no es candidata a nada, contrariamente a lo que habían anunciado iba a hacer, buscando los foros de la impunidad, si ella se está <<yendo>> y el ciclo se termina, cómo explicar que la violencia que denunciaron y que le adjudicaron, siga ahí, operativa, siendo que CFK está en retirada, siendo que las paginas de la política ya se escriben (para bien y para mal) con los dirigentes que serán oficialismo y oposición desde el 10 de diciembre próximo. Cómo explicar la violencia kirchnerista siendo que siempre desde éste lado de la política las derrotas se han aceptado con hidalguía y responsabilidad institucional. Cómo creerles muchachos si sólo denuncian fraude cuando casualmente el pueblo no los elige. Cómo no ver segundas intenciones en sus denuncias cuando están denunciando un sistema electoral que es igualito al utilizado en los comicios que los eligió a todos ustedes en los cargos públicos que ocupan por decisión popular. O será que la escalada opositora, ahora implica denunciar la única instancia del proceso electoral en la que sólo el poder ejecutivo nacional tienen injerencia. Tanto Felipe Solá como Cano en Tucumán, están denunciando fraude no en la fiscalización de las mesas, que por cierto fue multitudinaria, sino en la carga de los telegramas, función que le compete al Correo Argentino.

Están diciendo que la operación de fraude se hizo bajo la complicidad del Correo Argentino que está bajo el radio de acción del Poder Ejecutivo Nacional. No están diciendo que les faltaron fiscales, como decían antes. No están diciendo que el FpV-PJ les compró los propios fiscales, esas hipótesis quedan en el margen de lo partidario, y ellos van por lo sistémico. Están diciendo que el Correo Argentino a instancias del Poder Ejecutivo tergiversó, falseó, adulteró los telegramas que venían de las escuelas con las firmas de los fiscales de cada partido y el presidente de mesa, actor central del comicio. Están poniendo en duda la base del sistema electoral, están sugiriendo que el gobierno actual no puede garantizar ninguna elección más siendo que hasta ahora ha garantizado todas, en las que resultó victorioso y en las que no. Pretenden cambiar el sistema a cincuenta días de las elecciones presidenciales anticipándose a una derrota difícil de escapar. Están minando de sospechas los resultados que avizoran y no pueden explicar cómo denuncian <<violencia epocal>> siendo que ellos mismos son quienes están desquiciando la democracia al ponerla en duda cada vez que el capricho que soñaron no logra trasuntar la realidad.    

24 jun 2015

Sobre la presencia de Scioli en 678


Por Nacho Fittipaldi

Desde hace unos días está siendo muy discutida la participación de Scioli en 678. Surgió una lección de periodismo independiente a manos del periodismo de oposición acerca de cómo deberían haber preguntado los panelistas de 678; un enojo de la audiencia de 678 para con los panelistas del programa, acerca de lo que no preguntaron; y el espíritu de un revanchismo post-Randazzo enfervorizado por ver ahí, una claudicación supuesta de los valores, principios, creencias, digamos una <<ideología>> kirchnerista entregada al Sciolismo.
Desde el periodismo opositor se mofaron del <<sapo que tuvieron que comerse los de 678>>. Se habló del buen trato que recibió el gobernador, cuando fue notorio lo tenso que estaban todos ante el filo brilloso de las preguntas incómodas que finalmente se hicieron con el rigor que se imponía. Los periodistas del programa estuvieron lejos de ser condescendiente con el Nuevo Scioli y muy lejos de sentirse cómodos con la situación general. Se castiga a los panelistas del programa porque no estuvieron <<tan>> agresivos, e incisivos, como el manual del buen periodista indica debe hacerse ante un candidato presidencial. Práctica que, por otro lado, no hay en TN para con el Blindaje-Macri.
El pase de factura del que mira 678, tiene que ver y está en dimensión relativa a las posturas que 678 había tenido para con Scioli, en ausencia de Scioli, cuando él no era el candidato del espacio PJ-FpV. ¿Puede perderse de vista este hecho objetivo? Esperaban una pelea y encontraron algo <<acordado>> en el sentido que era explícito el pacto de no agresión. Algo que Randazzo nunca comprendió, tal vez azuzado por el propio Zannini, algo que a la audiencia de 678 le encantaba, algo que los panelistas de 678 ejecutaban con naturalidad y la comodidad propia de los libre pensadores.
Desde la audiencia kirchnerista, la crítica viene sobre una cuestión que trabaja sobre un principio del <<buen periodismo>>: la re-pregunta. La audiencia de 678 tuvo un reproche acerca de por qué no se le repreguntó a Scioli cuando él contestaba de manera elíptica o se escurría por las veredas del camino hacia donde debería converger la respuesta, en tal o cual sentido. Hábil como un leopardo, Scioli maneja esa práctica mejor que ningún político argentino. ¿Tenía sentido llevarlo al terreno que mejor maneja? ¿Con qué objetivo? Scioli sabe qué es lo que debe responder. Sabe exactamente lo que va a responder antes que la pregunta sea enunciada porque sabe qué le van a preguntar (más aún en 678) y porque sabe lo que quiere comunicar. Por eso responde siempre lo mismo. Desconocer esto es subestimar su naturaleza, compleja por cierto.

La audiencia de 678 quería que los panelistas lincharan a Scioli, querían ver la agudeza y la dominación intelectual por sobre la gimnasia política del candidato presidencial, querían ver la sangre drenada de la herida de Randazzo, querían redimirlo, querían que Scioli sintiera el dolor de un parto llamado 678, querían que los panelistas de un programa político, identificado desde hace un tiempo con el kirchnerismo/randacista hicieran lo que no hizo Cristina. Absurda expectativa. Si Cristina le habilitó la candidatura a presidente, ¿desde qué lugar los panelistas iban a deslegitimar eso? ¿Con qué capital político-simbólico? Los panelistas hicieron las preguntas que tenían que hacer, Scioli respondió y hasta ahí llegó el asunto. No hay mucho mas para decir, así sucederá cada vez que se lo entreviste. Scioli sabe con precisión qué es lo que quiere y necesita comunicar. Esperar un linchamiento mediático en pos del periodismo independiente, parece insólito y absurdo en un foro que se define así mismo como un espacio de periodismo militante y que es a las claras un dispositivo (entre tantos de la productora PPT) de comunicación y de difusión a favor del oficialismo. 
En todo caso lo novedoso es que el programa fue correcto desde la funcionalidad que asumió en relación a la estrategia electoral que trazó la conductora de este movimiento político, y desde ahora eso incluye a Scioli. 

17 jun 2015

La llegada de Sabino

Por Nacho Fittipaldi

La angustia parecía haberse ido, al menos Esa angustia, ese sentir extraño, espeso y dolido que había aparecido, secuestrándome, en la sala de espera mientras Piero era traído a este mundo mediante esa práctica compleja denominada cesárea. Pocas veces me sentí más solo que esa tarde. Cuando me dieron a Piero sentí la tranquilidad y la paz que me habían enseñado en catequesis y a la que solo se accedía en el Cielo.
Otra vez la escena de parto. Pao en el quirófano, el mismo quirófano, yo solo con toda mi soledad pero ahora estaba Piero. Piero crecido, Piero amado, Piero luminoso y brillante. Mi soledad era no estar con él. Ahora que yo esperaba por mi segundo hijo, lo escribo y parece que eso le sucedió a otro, mi segundo hijo, esa angustia estaba ausente, en cambio había en mi una gran tranquilidad, aquello que me vino la primera vez que ví a Pierito, ahora lo sentía en la espera, minutos antes de toparme con Sabino. Sabía lo que venía pero no sabía cómo.
Ella rumbo al quirófano, yo, esta vez rumbo a la habitación en la que debería aguardar, al separarme de Pao esta vez me sentía maduro, mayor, tranquilo aunque impaciente. Está vez dejaríamos de ser tres para pasar a ser cuatro. Antes habíamos dejado de ser dos (o una misma cosa) para ser tres. Y eso nos había cambiado la vida para siempre. Ahora ya no estaba solo, ahora estaba Piero en mí, siéndome, en algún lugar, con mi vieja o con sus primos, con algunos de todos sus primos en algún lugar por donde yo, seguro, había jugado hace más de treinta años en mi infancia lejana.
Nos separábamos y cuando volviéramos a vernos tendríamos otro hijo en común, nuestro hijo en común. Otro. 
Busco la habitación, hay un temor y es  no saber con quién vamos a compartir la habitación. Ingreso a la habitación 510 y veo que no hay nadie, “Buenísimo -pienso-, estamos solos”. Camino dos pasos, “Malísimo –pienso- esta habitación es diminuta, dónde carajo voy a dormir, no entro en el espacio que queda entre la cama y la pared”. Ingreso a la habitación y lo primero que veo en el piso son restos de fideos y salsa. “Malísimo –pienso-.” “La re-concha de la lora –pienso-”. “Hijos de mil puta –pienso-.” “Malísimo”
Los minutos van pasando y sé que el momento se acerca, estoy solo, sentado en una cama de una habitación diminuta con salsa y fideos en el piso. Sé que un enfermero va a aparecer por esa puerta que no me dice nada y que entre sus brazos tendrá a mi hijo, sé que eso materializará un nuevo cambio, procuro que cuando eso suceda el festival de hidratos de carbono ya no esté en el piso, el cambio será definitivo, todos asumiremos nuevos roles, nuestras relaciones se verán re-significadas, habrá que utilizar todo el repertorio, será complejo para Pierito ahora, adorado para él dentro de un tiempo, cuánto tiempo necesitará para adorar a su hermano es una respuesta que nadie tiene. A mí las ganas de matarlo a Pablo se me han ido recientemente de manera que, cuándo él disfrutará de Sabino es algo sobre lo que no se puede decir nada. Simplemente que llegará.
De golpe se abre la puerta y me avisan que nos mudan a la habitación 506, arranco con la mudanza, los fideos quedan atrás, en el piso, abro la puerta de la 506 y veo una chica en la cama con cara de <<acabo de parir>>, sin embargo sonríe, con ella una señora con cara de <<te voy a cagar la vida>>. Sucederá. La chica acaba de parir su tercer hijo y de desangrarse en el quirófano. Cuando salgo al pasillo en plena mudanza veo a un enfermero. Reconozco la mantita celeste con lunares blancos. “Fittipaldi”, grita el enfermero, es Sabino, el “Fittipaldi” me hace acordar a cuando me llamaban para cagarme a pedos en el secundario, este, “Fittipaldi” tiene algo de eso, de reto, no de qué cagada te mandaste pero sí de dónde está el padre de este pibe, “Acá” le grito yo en la otra punta del pasillo. El flaco se acerca hasta mí, “Este es tu hijo –dice-, la mamá está bien, en un rato la bajan, el bebé pesó 3.220 Kg. Te felicito” Yo lo tomo y sé que su peso será insignificante, sé que mis brazos apenas lo sentirán, de ahí viene un miedo masculino, el miedo a que por no sentir el peso del bebé, éste resbale y caiga al piso. Sabino está debajo de un manojo de frazaditas, está ahí, esperando a que alguien lo descubra, tiene manos gigantes, una pera como la mía, tiene algo de Pao y algo de Piero.  Ahora hay que esperar por “La mami” que bajará drogada y dolida.
Al re-ingresar a la habitación veo que la televisión está encendida, para mi curiosidad están viendo CSI, la serie policial yanqui que investiga homicidios y cuya metodología es perfecta e inefable, una escuela de investigación distanciada de la evidenciada en el departamento de Nisman; la chica me felicita, vuelve a sonreír, ésta habitación es mucho más grande, la señora también, la vieja resulta ser fanática de CSI. Se sabe los nombres de los personajes, sabe los nombres de los actores y se conoce los capítulos de punta a punta y recuerda los modos en que se resuelven los casos. Las imágenes de un cuerpo calcinado son un tanto fuerte como para una maternidad, pero bueno. La vieja parece adicta y yo estoy concentrado en mirar a mi hijo y susurrarle cosas al oído. Le cuento que tiene un hermano que es un personaje, abuelos, primos a patadas, tíos para cubrir todos los fines de semana del año, gente querida muy cerca, y muchísima gente mala, muy lejos. Le cuento que es la semana de mayo y de pronto un grito irrumpe en el casi silencio ahora corrompido. La vieja dice, “Uyy este capítulo está buenísimo”, habla sola, mirando el plasma, la hija está dolida, yo en lo mío.
Cuando llega Pao veo que la tratan como una bolsa de papas, ¿y el parto respetado?, la tiran arriba de la cama, a mi si me tiran así me dolería todo, aun sin cesárea. Le doy un beso y le digo “Mirá, acá está, es hermoso” Siento algo raro, somos tres, como siempre, pero falta algo, no, falta alguien, somos tres y no está Piero. Es la primera vez que somos tres y no está él. Pobre gordo.
Hasta el momento no sabemos si la chica es madre soltera, o si el padre está fuera del país, o si está de viaje por la argentina vendiendo veneno para hormigas, o si llega en un rato. Llega en un rato. Entra y al verlo ya sé que es un pelotudo, sé que mira TN y que Andy Kusnetzoff le parece “un groso”, viste ropa deportiva, barba candado, luce un cuerpo que no denota la actividad deportiva frecuente, y viene con los dos retoños. Los retoños tienen entre 6 y 8 años, también visten remeras, buzos y pantalones de clubes de futbol, ninguno de la Argentina. Uno de ellos esta con botines, los pibes están sucios y transpirados. La madre muestra una alegría parcial al verlos, “Con cuidado que es chiquito”, le dice a uno que finge amor ante el bebé. La abuela los recibe eufórica, como si estrenaran una nueva temporada de CSI. La madre está dolida y sentada en la silla. El padre y los dos pibes, Bauti y Santino, se acuestan en la cama y se ponen a ver Los Simpson. La abuela le dice a Bauti si no se trajo otra remera, el pibe responde que sí, se saca la remera, se queda en cuero en el medio de la habitación, tira la remera contra una pared y le indica a la abuela, fanática de CSI, el lugar en el está la remera de repuesto. Un chiquitín después llega la hermana de ella con el marido, “el cuña” del barbeta, y una nena. La nena  y Santino se ponen a jugar a las figuritas en el piso, en el medio del paso, en el que ya estaban las mochis de Bauti y Santi. Un rato después llegan los padres del barbeta y la tía. Y solo unos minutos más tarde unas amigas de la parturienta. Son 11 visitas y la habitación es una kermesse. Nadie habla en voz baja, más bien podríamos decir que son una familia de hablar alto. Utilizan las casi dos horas que dura el horario de visita. Yo estoy francamente de mal humor. Aún así Pao y Sabino logran dormir, creo que eso es lo único que me tranquiliza. Al rato llegan mis visitas, abren la puerta y ven que aquello se ha convertido en la asamblea general anual del partido comunista chino. Juiciosos, se quedan afuera. Salgo a su encuentro y charlamos un rato, en el pasillo veo dos señoras buscando una habitación que no encuentran, tienen cara de maestras del Normal 2 y un tipo con cara de escribano mira las terminaciones de la pintura en los ángulos que forman las paredes. Solo por provocar les pregunto, “Buscan la habitación 506??” Ellas que ya vienen a las risotadas responden que sí y les indico la puerta en la que están la chica, el barbeta, Bauti y Santi, la fanática de CSI, la cuñada, el cuñado, la nena y las amigas de Marce, las maestras y el escribano ingresan y se saludan a los abrazos. Son 14 en la habitación. Le pregunto al pediatra si no le parece que son muchas personas siendo que el reglamento que nos entregaron indica que son dos visitas como máximo y que ellos están excedidos seis veces en ese número. Responde que sí pero no hace nada al respecto. De a uno se van yendo pero son tantos que tardan como una hora en irse. Cuando se han ido todos una paciente calma se establece en la habitación, llega la noche, llega mi relevo, llega Pauli. Gracias Pauli!!! Voy a buscar a Pierito, voy a darle la noticia, le voy a decir que nació su hermano, que mamá está bien, que si todo va como nosotros lo deseamos pronto estaremos todos en casa para construir eso que sea que llaman familia.
A veinte días de aquello la tranquilidad y el disfrute de la llegada de Sabino se han asentado. No así el ánimo del hermano mayor y el Tinku que desata a diario. Sin embargo, por alguna razón todo es más calmo en mí, o la manera en que uno disfruta está deslindada del temor que me poseía cuando nació Piero. 
Y Pao ahí, vos amor, seguís siendo esa buena noticia. Ya no hay dolor, no hay soledad, hay amor, un sillón, y el frío de la noche en Villa Elisa instalandose, un fuego que calienta y nosotros cuatro sentados ahí, mirándonos para siempre en esa vida, en eso que no sé si alguno había imaginado siquiera como un buen sueño que podía ser vivido, siempre que nos animáramos.