17 jun 2015

La llegada de Sabino

Por Nacho Fittipaldi

La angustia parecía haberse ido, al menos Esa angustia, ese sentir extraño, espeso y dolido que había aparecido, secuestrándome, en la sala de espera mientras Piero era traído a este mundo mediante esa práctica compleja denominada cesárea. Pocas veces me sentí más solo que esa tarde. Cuando me dieron a Piero sentí la tranquilidad y la paz que me habían enseñado en catequesis y a la que solo se accedía en el Cielo.
Otra vez la escena de parto. Pao en el quirófano, el mismo quirófano, yo solo con toda mi soledad pero ahora estaba Piero. Piero crecido, Piero amado, Piero luminoso y brillante. Mi soledad era no estar con él. Ahora que yo esperaba por mi segundo hijo, lo escribo y parece que eso le sucedió a otro, mi segundo hijo, esa angustia estaba ausente, en cambio había en mi una gran tranquilidad, aquello que me vino la primera vez que ví a Pierito, ahora lo sentía en la espera, minutos antes de toparme con Sabino. Sabía lo que venía pero no sabía cómo.
Ella rumbo al quirófano, yo, esta vez rumbo a la habitación en la que debería aguardar, al separarme de Pao esta vez me sentía maduro, mayor, tranquilo aunque impaciente. Está vez dejaríamos de ser tres para pasar a ser cuatro. Antes habíamos dejado de ser dos (o una misma cosa) para ser tres. Y eso nos había cambiado la vida para siempre. Ahora ya no estaba solo, ahora estaba Piero en mí, siéndome, en algún lugar, con mi vieja o con sus primos, con algunos de todos sus primos en algún lugar por donde yo, seguro, había jugado hace más de treinta años en mi infancia lejana.
Nos separábamos y cuando volviéramos a vernos tendríamos otro hijo en común, nuestro hijo en común. Otro. 
Busco la habitación, hay un temor y es  no saber con quién vamos a compartir la habitación. Ingreso a la habitación 510 y veo que no hay nadie, “Buenísimo -pienso-, estamos solos”. Camino dos pasos, “Malísimo –pienso- esta habitación es diminuta, dónde carajo voy a dormir, no entro en el espacio que queda entre la cama y la pared”. Ingreso a la habitación y lo primero que veo en el piso son restos de fideos y salsa. “Malísimo –pienso-.” “La re-concha de la lora –pienso-”. “Hijos de mil puta –pienso-.” “Malísimo”
Los minutos van pasando y sé que el momento se acerca, estoy solo, sentado en una cama de una habitación diminuta con salsa y fideos en el piso. Sé que un enfermero va a aparecer por esa puerta que no me dice nada y que entre sus brazos tendrá a mi hijo, sé que eso materializará un nuevo cambio, procuro que cuando eso suceda el festival de hidratos de carbono ya no esté en el piso, el cambio será definitivo, todos asumiremos nuevos roles, nuestras relaciones se verán re-significadas, habrá que utilizar todo el repertorio, será complejo para Pierito ahora, adorado para él dentro de un tiempo, cuánto tiempo necesitará para adorar a su hermano es una respuesta que nadie tiene. A mí las ganas de matarlo a Pablo se me han ido recientemente de manera que, cuándo él disfrutará de Sabino es algo sobre lo que no se puede decir nada. Simplemente que llegará.
De golpe se abre la puerta y me avisan que nos mudan a la habitación 506, arranco con la mudanza, los fideos quedan atrás, en el piso, abro la puerta de la 506 y veo una chica en la cama con cara de <<acabo de parir>>, sin embargo sonríe, con ella una señora con cara de <<te voy a cagar la vida>>. Sucederá. La chica acaba de parir su tercer hijo y de desangrarse en el quirófano. Cuando salgo al pasillo en plena mudanza veo a un enfermero. Reconozco la mantita celeste con lunares blancos. “Fittipaldi”, grita el enfermero, es Sabino, el “Fittipaldi” me hace acordar a cuando me llamaban para cagarme a pedos en el secundario, este, “Fittipaldi” tiene algo de eso, de reto, no de qué cagada te mandaste pero sí de dónde está el padre de este pibe, “Acá” le grito yo en la otra punta del pasillo. El flaco se acerca hasta mí, “Este es tu hijo –dice-, la mamá está bien, en un rato la bajan, el bebé pesó 3.220 Kg. Te felicito” Yo lo tomo y sé que su peso será insignificante, sé que mis brazos apenas lo sentirán, de ahí viene un miedo masculino, el miedo a que por no sentir el peso del bebé, éste resbale y caiga al piso. Sabino está debajo de un manojo de frazaditas, está ahí, esperando a que alguien lo descubra, tiene manos gigantes, una pera como la mía, tiene algo de Pao y algo de Piero.  Ahora hay que esperar por “La mami” que bajará drogada y dolida.
Al re-ingresar a la habitación veo que la televisión está encendida, para mi curiosidad están viendo CSI, la serie policial yanqui que investiga homicidios y cuya metodología es perfecta e inefable, una escuela de investigación distanciada de la evidenciada en el departamento de Nisman; la chica me felicita, vuelve a sonreír, ésta habitación es mucho más grande, la señora también, la vieja resulta ser fanática de CSI. Se sabe los nombres de los personajes, sabe los nombres de los actores y se conoce los capítulos de punta a punta y recuerda los modos en que se resuelven los casos. Las imágenes de un cuerpo calcinado son un tanto fuerte como para una maternidad, pero bueno. La vieja parece adicta y yo estoy concentrado en mirar a mi hijo y susurrarle cosas al oído. Le cuento que tiene un hermano que es un personaje, abuelos, primos a patadas, tíos para cubrir todos los fines de semana del año, gente querida muy cerca, y muchísima gente mala, muy lejos. Le cuento que es la semana de mayo y de pronto un grito irrumpe en el casi silencio ahora corrompido. La vieja dice, “Uyy este capítulo está buenísimo”, habla sola, mirando el plasma, la hija está dolida, yo en lo mío.
Cuando llega Pao veo que la tratan como una bolsa de papas, ¿y el parto respetado?, la tiran arriba de la cama, a mi si me tiran así me dolería todo, aun sin cesárea. Le doy un beso y le digo “Mirá, acá está, es hermoso” Siento algo raro, somos tres, como siempre, pero falta algo, no, falta alguien, somos tres y no está Piero. Es la primera vez que somos tres y no está él. Pobre gordo.
Hasta el momento no sabemos si la chica es madre soltera, o si el padre está fuera del país, o si está de viaje por la argentina vendiendo veneno para hormigas, o si llega en un rato. Llega en un rato. Entra y al verlo ya sé que es un pelotudo, sé que mira TN y que Andy Kusnetzoff le parece “un groso”, viste ropa deportiva, barba candado, luce un cuerpo que no denota la actividad deportiva frecuente, y viene con los dos retoños. Los retoños tienen entre 6 y 8 años, también visten remeras, buzos y pantalones de clubes de futbol, ninguno de la Argentina. Uno de ellos esta con botines, los pibes están sucios y transpirados. La madre muestra una alegría parcial al verlos, “Con cuidado que es chiquito”, le dice a uno que finge amor ante el bebé. La abuela los recibe eufórica, como si estrenaran una nueva temporada de CSI. La madre está dolida y sentada en la silla. El padre y los dos pibes, Bauti y Santino, se acuestan en la cama y se ponen a ver Los Simpson. La abuela le dice a Bauti si no se trajo otra remera, el pibe responde que sí, se saca la remera, se queda en cuero en el medio de la habitación, tira la remera contra una pared y le indica a la abuela, fanática de CSI, el lugar en el está la remera de repuesto. Un chiquitín después llega la hermana de ella con el marido, “el cuña” del barbeta, y una nena. La nena  y Santino se ponen a jugar a las figuritas en el piso, en el medio del paso, en el que ya estaban las mochis de Bauti y Santi. Un rato después llegan los padres del barbeta y la tía. Y solo unos minutos más tarde unas amigas de la parturienta. Son 11 visitas y la habitación es una kermesse. Nadie habla en voz baja, más bien podríamos decir que son una familia de hablar alto. Utilizan las casi dos horas que dura el horario de visita. Yo estoy francamente de mal humor. Aún así Pao y Sabino logran dormir, creo que eso es lo único que me tranquiliza. Al rato llegan mis visitas, abren la puerta y ven que aquello se ha convertido en la asamblea general anual del partido comunista chino. Juiciosos, se quedan afuera. Salgo a su encuentro y charlamos un rato, en el pasillo veo dos señoras buscando una habitación que no encuentran, tienen cara de maestras del Normal 2 y un tipo con cara de escribano mira las terminaciones de la pintura en los ángulos que forman las paredes. Solo por provocar les pregunto, “Buscan la habitación 506??” Ellas que ya vienen a las risotadas responden que sí y les indico la puerta en la que están la chica, el barbeta, Bauti y Santi, la fanática de CSI, la cuñada, el cuñado, la nena y las amigas de Marce, las maestras y el escribano ingresan y se saludan a los abrazos. Son 14 en la habitación. Le pregunto al pediatra si no le parece que son muchas personas siendo que el reglamento que nos entregaron indica que son dos visitas como máximo y que ellos están excedidos seis veces en ese número. Responde que sí pero no hace nada al respecto. De a uno se van yendo pero son tantos que tardan como una hora en irse. Cuando se han ido todos una paciente calma se establece en la habitación, llega la noche, llega mi relevo, llega Pauli. Gracias Pauli!!! Voy a buscar a Pierito, voy a darle la noticia, le voy a decir que nació su hermano, que mamá está bien, que si todo va como nosotros lo deseamos pronto estaremos todos en casa para construir eso que sea que llaman familia.
A veinte días de aquello la tranquilidad y el disfrute de la llegada de Sabino se han asentado. No así el ánimo del hermano mayor y el Tinku que desata a diario. Sin embargo, por alguna razón todo es más calmo en mí, o la manera en que uno disfruta está deslindada del temor que me poseía cuando nació Piero. 
Y Pao ahí, vos amor, seguís siendo esa buena noticia. Ya no hay dolor, no hay soledad, hay amor, un sillón, y el frío de la noche en Villa Elisa instalandose, un fuego que calienta y nosotros cuatro sentados ahí, mirándonos para siempre en esa vida, en eso que no sé si alguno había imaginado siquiera como un buen sueño que podía ser vivido, siempre que nos animáramos.


21 may 2015

Máximo, Axel, Nilda, Nisman

Por Nacho Fittipaldi 

Para algunos gerentes de contenidos, periodistas “independientes” y dirigentes de la oposición que expresan el sentir de los primeros, el uso de la cadena nacional, el formato que escogió CFK para comunicar es <<un procedimiento algo autoritario>>, que debería ser reservado para un anuncio significativo o una situación extrema. En Cadena 3, Daniel Sabsay en cambio fue más allá y afirmó que <<El abuso de la cadena nacional produce una seria debilidad en la democracia>>. Curiosa paradoja la de ser tildado de autoritario, o antidemocrático, por el, en tal caso, excesivo afán de comunicar.
Efectivamente el Artículo 75 de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, habla de que su utilización queda restringida a <<situaciones graves, excepcionales o de trascendencia institucional>>. 
Ya que la gravedad y las situaciones excepcionales son en la actualidad eso, rarezas, queda pronunciarse por el tercer aspecto que la ley contempla. Tal vez el punto de debate sea qué se entiende por <<trascendencia institucional>>. Sin lugar a dudas está dada por la coyuntura política, la concepción política del hecho que se quiere comunicar, el sentido político que el Estado asumirá en tal o cual política pública, en un posicionamiento determinado que la presidente quiera expresar, o el anuncio de turno, por qué no. En ese sentido los gerentes de contenidos, periodistas “independientes”, y los dirigentes de la oposición, aulladores de la política, se erizan ante cada cadena pero más que nada, ante cada anuncio, ante cada definición, ante cada simbología que representa una época, ante cada representación que les indique que aun no hay tal cosa como el fin de ciclo que vaticinan hace años.  Cristina los enfrenta a eso, a sus peores augurios y a una distancia significativa entre lo que desean y la realidad política.
Nosotros preferimos una presidenta que comunique diariamente cuales son las cosas que el gobierno hace, a una lógica de claustro en la que la política se decide entre cuatro paredes y de espaldas al pueblo.


Sin lugar a dudas la estrategia actual de comunicación es consecuencia de, como mínimo, dos situaciones objetivas. Por un lado, la férrea oposición de los medios hegemónicos a la actual gestión de gobierno. Por otro, el incumplimiento de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual del Grupo Clarín pese al fallo de la Suprema Corte que la declaró constitucional. Existen sofisticadas formas de ejercer la libertad de prensa, la corte así lo entiende. La denuncia de Nisman contra la presidente, las supuestas cuentas de Nilda Garré y Máximo Kirchner en el exterior, los supuestos $400 mil que cobraría Axel Kicillof, son parte del singular ejercicio de libertad de expresión al que el Grupo Clarín se ha auto sometido. Sin embargo también nos han privado de las desmentidas correspondientes en la dimensión necesaria para redimir tamaños daños.
El año pasado también criticaban la cadena nacional y no había campaña ni candidatos. La cadena nacional, los actos públicos, esa forma no mediada de expresarse y de dialogo con el pueblo, es la forma Kirchnerista de comunicar. E irrita. Es lógico y entendible porque están en contra del trasfondo de lo que se comunica. Les molesta la nueva política ferroviaria, están en contra de que el Estado haya retomado el mando de las empresas públicas privatizadas en los ´90 y que ese proceso sea exitoso, les incomoda la multiplicación de sedes universitarias en todo el territorio nacional y en especial les preocupan las del conurbano, remasterización del aluvión zoológica, aluvión  del Siglo XXI.
Las cadenas nacionales son federales, sinceras, más o menos espontaneas cuando van en vivo. No hay eufemismos ni dobles sentidos, allí Cristina aparece alegre, preocupada o enojada, bella, cansada a veces. Y el pueblo ve todo eso, de qué otra forma lo verían. Y además está el mensaje, allí contrapone la defensa del interés nacional por sobre la defensa de los intereses que los medios hegemónicos defienden. A los gerentes de contenidos les interesa menos la libertad de expresión, y que dicho sea de paso ejercen a diario, que los actos o las inauguraciones que CFK comunica.


El fondo de olla es ese, lo que los conmueve no es el apego a la ley y sus reglamentaciones, de eso pueden hablar horas; lo que les corroe la moral es la direccionalidad de las políticas implementadas, pero eso es indecible.
Seguro que preferirían un presidente que haga tres cadenas al año como máximo. Que el país estuviera inmerso en un quietismo político y que la sociedad esté despolitizada. Eso les permitiría a hacer los mismos negocios que hicieron en los ´90 sin que nadie se entere de qué va la cosa. ¿O a caso alguien se enteró de los 39 muertos de 2001 por cadena nacional? ¿O a caso la privatización de YPF se comunicó por cadena nacional? Nada de eso. Nosotros preferimos otra cosa.
Cristina los enfrenta a ese dilema, la masificación de la cosa publica vs la sectorización del interés privado.

Cuando sean gobierno, si alguna vez lo son, veremos qué entienden ustedes por <<trascendencia institucional>> y qué es lo que tienen para decirle al pueblo, o esconderle. 


6 may 2015

Un cuento chino


Por Nacho Fittipaldi

Como un golpe de suerte pero al revés de repente recuerdo que en casa falta shampoo, pañales y un anti transpirante. Por donde estoy solo recuerdo un súper chino, su rareza es nula, un súper chino ya no es novedad, tal vez el hecho de que acepten tarjetas de débito sea el rasgo más significativo de este chino. Ah, y este chino no se llama Min Cai, ni Nei Ki, ni Wan Chi, Jiu Yuan, Sol Rojo o Lin Fu, este se llama Dutribell, y como no podía ser de otra manera, está ubicado en City Bell. Bajo del auto con el fastidio propio de haber olvidado ese ínfimo mandado que me retrasará algunos minutos en una mañana que no admite demora alguna. Entro al súper y lo que veo son dos chinas, una en la caja, joven, bonita de cara y con un cuerpo indescifrable, es como si la hubieran armado y no concebido, la chica-china viste bien, esta arreglada y su ropa es distinguida, no es la primera vez que vengo a este chino, no es la primera vez que la veo, sin embargo sus caderas son más anchas que sus hombros y sus rodillas parecen ceder ante el peso de sus caderas. La otra mujer es una mujer de unos 55 años, una china hecha y derecha que parada en la puerta parece custodiar el súper chino. La puerta está libre pero hacia adentro se dejan ver dos pilas monstruosas de cajas vacías, a escala china, cajas de vino, aceite, licor de huevo Bols, de pan rallado, de harina, cajas de tomate perita, cajas de atún en lata de aceite y cajas de atún al natural. Todas lucen derrumbadas, están abiertas como si las fueran a completar con algo, están ahí ocupando un espacio desmesurado. Entro y voy en busca de lo olvidado, shampoo, pañales, y Old Spice. Camino entre las góndolas y no encuentro los pañales, voy en busca del Old Spice y no hay. Voy en busca del shampoo y gracias a dios o a Xi Jinping o a Miguel Calvete, lo encuentro. Desde el punto de vista del tiempo estoy contento porque hice más rápido que esperado. Desde la perspectiva de la efectividad, la visita al chino es un fracaso. Además al no encontrar lo que buscaba ya no puedo pagar con débito porque el monto es demasiado bajo. Tengo que pagar en efectivo. Me acerco a la caja, saludo a la chica-china de rompecabezas y vuelvo a observar las cajas acumuladas, son las 12.20 Hs y las cajas están ahí, esperando que alguien las comprima, las rompa o sencillamente las tiren a la basura o las quemen. En cambio quedan arrumbadas ahí, nunca se irán, en los súper chinos siempre hay cajas vacías y chinos que hablan un idioma del demonio, chinos que habitan un mundo ajeno que su rostro no alcanza a disimular. Por la puerta entra una mujer avanzada en años, no es tan longeva como Carlos Fayt pero debe tener sus 85 años. La vieja entra con decisión, como sabiendo qué quiere. Vira apenas su rumbo y toma por el brazo a la señora china que portea la puerta, la sujeta por el brazo y le dice en voz alta:
- No te voy a preguntar si te gusta acá (la vieja cierra sus dedos de la mano derecha sobre su puño y el dedo anular señala el piso del súper, el suelo argentino) porque seguro no entendes nada.
La señora china le dedica una sonrisa, la mira a la vieja argentina y le sonríe, es evidente que no ha comprendido la pregunta, la pregunta sin ser una ofensa, sin ser amistosa es incómoda.
- Te gusta acá?? Argentina, te gusta??
La señora china no responde, ni responderá. Sólo sonríe, como una animación. Yo tomo la mercadería comprada, la chica-china me ofrece una caja, yo la rechazo. 
La vieja argentina insiste con su pregunta, el emoticón sonríe infinitamente.   

22 abr 2015

Del Sel, la puerta trasera de la política


Por Nacho Fittipaldi

Hace algunos años me arrebato la tranquilidad un pensamiento breve y conciso. Es una idea comprobada en el pasado y que a futuro despierta una inquietud que lo distancia a uno de cierto plano, una cordialidad, con eso que llamamos pueblo y que otros llaman opinión pública o votante a secas. Con el voto popular, digamos. Un día pensé en lo acotada que eran las posibilidades que un político tiene de ser presidente o gobernador. De la totalidad de dirigentes existentes, de primer nivel, de segundo nivel e incluso de tercer nivel, o de cuarta. Apenas un puñado de dos o tres a lo sumo alcanzaran la presidencia y en el camino quedarán todos. Llegar ahí es una excepción. La excepción incluye a Néstor que por excepcionalidad llegó a la presidencia. Somos hijos de una alteración electoral y de una coyuntura singular de un país que se cayó. Pensé, cómo es posible entonces que De la Rúa haya sido presidente de este complejo país. Cómo es posible que Cafiero no haya llegado y que en cambio Menem sí. Entonces inicié una lista mental de todos aquellos dirigentes que no llegaron, ni estuvieron cerca, que jamás serán presidentes e incluso nunca llegaran, ni llegaron, a ser gobernadores de sus provincias.
Lo ponzoñoso de la idea era que esa posibilidad estaba en medida muy acotada a las virtudes reales de los dirigentes o candidatos, es decir, acceder al cargo no estaba en relación directa a una historia de militancia, a una trayectoria profesional, ni siquiera personal. El acceso al cargo está delimitado por un conjunto de variables que no viene al caso analizar pero que a la luz de los hechos recientes en Santa Fe, y de los probables de cara a diciembre, hablan por sí mismos. En aquél momento del pensamiento inicial me apenaba en particular por un dirigente excepcional que había salido tercero en las elecciones legislativas de su  provincia, no voy a nombrarlo porque es funcionario nacional en la actualidad y pre candidato a presidente por el FpV, aunque excepcionalmente podría ser presidente dado que sus números, hoy por hoy, son bajísimos. Es un gran dirigente, un referente y tal vez el mejor orador del país detrás de CFK. Pero la reflexión bien vale para otros meritorios dirigentes no peronistas, hubo valiosos dirigentes en la UCR, e incluso la disputa actual en PRO (base empírica de mi pensamiento) deja al desnudo que dirigentes más consistentes, Pinedo por ejemplo, no acceden a un lugar de mayor responsabilidad.  
En la política están en juego dos cosmovisiones de la política. Una tradicional digamos, arraigada fuertemente en aquellos que entendemos la política y la dirigencia política, como un campo de militancia a recorrer y para el que hay que prepararse también en un sentido técnico. Por otro lado y desde hace varios años, abonan a la política, personajes que son invitados por aquellos que conciben la política como un lugar de tránsito al cual no hace falta meritar para hacerse de ella. Altera la lógica de la “manera tradicional” en la que el conocimiento popular es consecuencia de los años de militancia. La política según Del Sel es lo antagónico, es la no preparación, es la negación de la política para recalar en política, es la sin vergüenza de la ignorancia, es la peligrosidad de lo espontaneo. Digamos, la diferencia de estatura como dirigentes entre Del Sel y Lifschitz o Perotti, es superior a la que existe entre María Elena Walsh y Panam.
 Preocupa que por todos lado salgan como yuyos estos personajes populares que haciendo uso de su altísimo conocimiento popular (por el deporte, el humor, la música, la televisión)   abreven en un campo al que ellos solo suman desprestigio. La lógica que en los ´90 indicaba que los famosos tenían buena aceptación en el campo político se inscribía en una dinámica política que había vaciado al Estado mientras lo saqueaba y violaba, en ese contexto, ser político de carrera y un militante no era visto como un mérito, sino más bien lo contrario. Es decir, si los políticos de carrera, los técnicos, fueron los responsables de la quiebra nacional, por qué no íbamos a dejar que un improvisado ingrese a este terreno para aportar algo distinto a lo ya conocido y deleznable. Esa fue la lógica del argumento del <<que se vayan todos>>

Bien, esa dinámica se quiebra con el Kirchnerismo, si hay algo que Néstor y Cristina demostraron, es que no eran ni improvisados, ni ignorantes. Por el contrario, lo que aparece con contundencia en estos años, y esto es parte de lo que no gusta, es que ambos reconstruyeron el rol del Estado, y al hacerlo, elevaron el promedio de la discusión política y como consecuencia de ello se incrementó el caudal de información y conocimiento de la sociedad sobre <<la cosa pública>>. La vuelta o la exacerbación de candidatos que no hilvana una idea, tal vez está negando (sin que Del Sel se dé cuenta) una dialéctica política que el Kirchnerismo restauró en la Argentina, por eso lo de Del Sel tiene un dejo amargo, lisérgico, paranormal…  

26 feb 2015

La muerte de Nisman como desorden



Por Nacho Fittipaldi
Independientemente de cómo haya muerto, suicidio, suicidio inducido u homicidio, la muerte de Nisman funciona como una maquinaria anárquica de desorden en la vida política Argentina. Y a la vez, como un gran distorsionador de sentidos en una faz simbólica. 
En principio su muerte provoca un gran desorden en la vida institucional de la república porque deja abierta la lábil denuncia contra CFK. Aunque otro fiscal tome esa denuncia, en este caso Pollicita, esa denuncia era suya, la oposición (o las oposiciones, hay una gran operación esforzada en sostener que solo hay UNA oposición y que todos son la misma cosa) viene sosteniendo que solo él sabía cómo entrecruzar las pruebas e indicios que llevarían a la presidente al exilio, o la cárcel, según le confesó el propio Nisman vía WhatsApp a Fernando Oz, periodista de Perfil. El juez Rafecas dijo en primera instancia que no hay delito en esa denuncia. Pollicita puede apelar y luego habrá que esperar qué dice la sala correspondiente. Su muerte dejó abierta una intromisión inusual del Poder Judicial sobre el Poder Ejecutivo y Legislativo dado que es facultad de ambos generar instrumentos políticos que acerquen a la verdad de lo que sucedió en la AMIA. El memorándum era eso, un instrumento que construyó el ejecutivo y que luego legitimó el poder legislativo dado el empantanamiento añejo de la causa. Para aquellos que reclaman respetar las instituciones de la republica, su división de poderes, habría que señalar que quien pasó por alto esa noción básica de instrucción cívica fue Nisman al denunciar el memorándum como mecanismo de encubrimiento. En ese sentido es curioso que no imputara a Agustín Rossi y Miguel Pichetto como participes necesarios del encubrimiento, ellos tuvieron un rol central, persuadir al resto de los diputados y senadores de la nación de votar a favor de aquella herramienta jurídica. 

Su muerte dejó una denuncia contra la presidente y con ella un manto de sospechas indisoluble para un sector de la opinión pública que la supone culpable. Acusa y muere. Acusa y se mata. Acusa y lo matan. Acusa y le dicen <<matate>>. Como sea, la denuncia está hecha. Y si es impresentable como sostienen Zaffaroni, Arslanián, Mayer y Moreno Ocampo, y al menos Rafecas la cree insuficiente, al menos hubiera sido justo en términos históricos, asumir las consecuencias públicamente. Su muerte, su suicidio no redime la gravedad de su denuncia ni la crisis institucional a la que nos arroja. 
Su muerte desordena la lógica de la vida institucional-judicial dado que quién acusa ya no está para probar lo que denunció. Su muerte hace que él recobre vida en un sentido institucional, fantasmagórico, glorificado por el Poder Judicial, corporativamente defendido por sus pares. Incluso Pollicita que ahora acusa en base a lo que escribió otro que ya no está, son imputaciones de otro, objetivos fijados por otro (s), se encontraba sin mucho margen para expresar con sinceridad la naturaleza de lo actuado. Tal vez Rafecas le hizo un favor.
Su muerte ha recrudecido la división ya existente entre los miembros del poder judicial desde la creación de Justicia Legítima. Prueba de ello es la discusión previa y posterior a la marcha del 18-f convocada por algunos fiscales federales, el debate acerca del sentido de “Justicia” que la marcha encerró, el estado público que tomaron los prontuarios de los fiscales organizadores, desconocidos hasta entonces. Alfredo Yabrán, en un notable ejercicio de ciencia política, dijo que el poder era la impunidad. Perder el amparo del anonimato equivaldría a perder el beneficio de un tipo de poder. En su caso, perder el anonimato equivalió a pegarse un escopetazo en la boca. La muerte de Nisman, su inercia, sus consecuencias, sacaron (¿por decisión propia?) del anonimato a esos muchachos. Siguen impunes como siempre, poderosos,  desequilibrantes, pero ahora se conocen sus rostros, sus ideas, sus deudas con la sociedad, sus sentires y por sobre todas las cosas, un posicionamiento y una concepción de la política.
La muerte de Nisman desordena su propia biografía. Desordena el relato familiar, echa un manto de sospechas sobre su ex pareja, ahora se la observa, se la sospecha, se la sigue, se aguardan sus palabras, se dan a conocer sus últimos pases de factura también por WhatsApp. Ella descree de la hipótesis del suicidio, dice no aceptar otra caratula judicial que no sea homicidio,  pero en cambio no se ha pronunciado acerca de si Nisman era o no, un agente activo de la CIA y/o la Mossad, tal como lo sugiere la nota El Rompecabezas Nisman (ver http://www.revistaanfibia.com/cronica/el-rompecabezas-nisman/)
Pone en evidencia los diez años en los que Nisman flotó la causa AMIA sin demasiados cuestionamientos, sin que el juez Canicoba Corral hiciera mucho para corregir el rumbo de la investigación, más allá de ordenarle investigar la pista Siria, la conexión local y la de los iraníes. Al respecto se recomienda leer la extensa nota de Jorge Lanata en el diario Perfil, año 2006. Lanata era parecido al Lanata que respetábamos: (http://www.perfil.com/columnistas/Tocala-de-nuevo-Nisman-20061119-0005.html). Si el Nisman que describe Lanata, es el mismo que apareció muerto en la torre Le Parc, entonces la pregunta es por qué estuvo tanto tiempo a cargo de la Unidad Fiscal AMIA.
La muerte de Nisman desfigura el sentido de Justicia ya que obstruye el acercamiento a la verdad en todas las causas que lo involucran. Entorpece el esclarecimiento de su propia muerte por el peso de su efecto; complejiza el camino a la verdad en la denuncia que él mismo generó y echa un manto de duda, no tanto su muerte sino más bien por lo que hizo en vida, acerca de si aún es posible esclarecer el atentado contra AMIA. 

En ese sentido, elevar  a Nisman al parnaso de los héroes nacionales, es solo posible a través de una singular operación que <<des-historiza>> al fiscal Nisman, lo lava, lo preserva, lo descontextualiza y  transforma en Objeto-Nisman; polisémico, puro, objetivo, intocable, heroico, servidor póstumo de la república. Un verdadero desorganizador de realidades. Su muerte, su suicidio, no redime su desenvolvimiento en la causa de La Tablada y AMIA, ni la gravedad de su denuncia contra CFK, ni la crisis política a la que nos arrojó.
Socialmente la imagen de Nisman se ha vuelto un objeto que, operación ontológica mediante, ha cambiado de significado y sentido. Hay un Objeto-Nisman polisémico al que cada quién le asigna un conjunto de valores, significantes, características, sentidos y simbolismos que exceden en mucho su dudosa trayectoria profesional. Rozan lo lisérgico. Basta hacer una revisión mínima y breve sobre el rumbo de la causa AMIA o consultar su parecer a los familiares de las víctimas para dar cuenta de ello. <<Nisman = San Martín>> decía un cartel en la marcha del 18-f. Los diversos sentidos de ese Objeto-Nisman, están funcionando entre nosotros en modo social, en conversaciones, en discusiones, en la traducción significativa de lo que leemos y sintetizamos. Pero el Objeto-Nisman tiene un desafío, una función más compleja, consiste en establecer un anudamiento de sentido entre una supuesta integridad jurídica-moral-ética, su muerte como una consecuencia de esa tríada heroica y lograr una incidencia sobre el proceso electoral. La efectividad de ese dispositivo encuentra el desafío enorme de sostenerse hasta bien entrado el año electoral, multiplicar el daño hasta aquí concretado. Todo lo que puedan. Se trata de eso, el Objeto-Nisman es la principal acción política que las corporaciones y los aulladores de la política han podido construir, se trata de dotar de vida y sentido a aquello que está inerte. Allí donde la muerte aparece como un hecho objetivo, ellos ven la posibilidad de la esperanza, una fungible estrategia electoral que les devuelve algo de las vidas perdidas. Las vidas que perdieron. 


19 feb 2015

Muertos por el 18-f

Por Nacho Fittipaldi
Como consecuencia de la lluvia de ayer, mas de 300 mil personas de las 500 mil que marcharon, contrajeron una neumonía fulminante. En primer lugar los participantes de la marcha se dirigieron a las clínicas privadas en donde sus prepagas encuentran cobertura; dado el desborde gran cantidad de los afligidos se dirigieron a los hospitales públicos. Allí la desatención reinante fue notoria y esperable dado que gran parte de de la comunidad médica estaba en la marcha y habían contraído neumonía, los restantes miembros de la corporación no alcanzaban para atender la demanda de los marchantes que caían como moscas aniquiladas por el Raid. La ciudadanía y las corporaciones mediáticas dirigieron su mirada sobre CFK y la encontraron culpable de tamaño magnicidio. Se suceden críticas al gobierno nacional y al servicio metereólogico nacional por no advertir acerca de la copiosa lluvia y se investiga si el servicio no fue copado por un sector de la Cámpora. Una nueva marcha ha sido convocada para el 18-M, ahora el reclamo será por “Salud”, organizan y convocan el Dr. Borocotó, el Dr. Cormillot, el Dr. Amor, y el Dr. Nelson Castro que asistirá, según comunicó, en calidad de médico y no de periodista. Médicos y fiscales marcharán juntos, ambas corporaciones reclaman por “Salud y el esclarecimiento del asesinato del Dr. Favaloro” 

10 feb 2015

Y el cuarto año descansó

Por Nacho Fittipaldi


“Con la muerte de Nisman estamos enterrando parte de la república”. Patricia Bullrich

Como pocas veces en los últimos años, la coyuntura política golpea al oficialismo de una manera infrecuente. Hasta la denuncia de Nisman, o mejor dicho, la denuncia de Nisman incluida, la batería de estrategias desarrolladas para horadar al gobierno nacional, y en especial la figura de CFK, se repetía con la sistematicidad de las reuniones de tupperware. La muerte de Nisman es un punto de ruptura en ese vertiginoso rumbo de taladrar la gobernabilidad.  
Esa estrategia se ha desarrollado en dos direcciones con un mismo objetivo. Por un lado se instaló la idea de que el gobierno no lograría culminar su último año de gobierno, el cuarto de este segundo mandato. Los motivos de ello eran la inflación, la escasez de dólares, la fallida negociación con el juez Griesa, la falta de inversión extranjera, el descontento de los asalariados producto de la devaluación de enero de 2014, el aumento del desempleo que provocaría la agudización de la crisis local (siempre negando más que asumiendo las consecuencias de la crisis mundial en el ámbito local) Solo en ese caso tendría sentido la idea (falsa) del aislamiento internacional que pregonan los aulladores de las corporaciones devenidos en dirigentes políticos. Por el otro, a esa búsqueda desenfrenada por  vaticinar, proclamar y operativizar la salida anticipada de CFK, se sumó otra estrategia y/o deseo que se hizo evidente en los últimos meses de 2014 y que ha asumido un voluminoso cuerpo y tono luego de la compleja, curiosa e inoportuna muerte del fiscal preferido del establishment, Alberto Nisman. Ni Gastón Leroux logro articular tantos aditamentos en su novela El misterio del cuarto amarillo. Esta nueva fase consiste en presentar la irreductible deslegitimidad del gobierno de CFK. La lógica del discurso mediático articulado en praxis política por los dirigentes de la oposición, consiste en intentar mitigar el margen de acción del gobierno debido a su deslegitimidad. Esa idea se construye con un argumento ya viejo. Todo lo que pasa por el Congreso de la Nación carece de legitimidad porque es aprobado con la sola mayoría de los votos del oficialismo. Ese argumento incurre en varias trampas. En un sentido olvida que para ser mayoría (o primera minoría) hay que ganar elecciones, y que las representaciones políticas parlamentarias encuentran en el Congreso de la Nación una expresión cuantitativa del voto popular. Por lo tanto, si un partido político es más votado que otro, éste tendrá mayor fuerza política que aquél que ha obtenido menos. Es decir, si nos sometemos al voto popular, hay que asumir las consecuencias. Esto es, ante la imposibilidad de congeniar sobre proyectos legislativos, prima la intención de una mayoría parlamentaria en su correlato de una mayoría de votos expresados por el pueblo. La idea de la oposición arrojada como insulto, “sacan leyes porque tienen los votos”, es un capital político del oficialismo, no su déficit. Prima el interés de las mayorías. Pero incluso así, han recurrido (o incurrido) sistemáticamente al poder judicial para anular, invalidar y obstaculizar las leyes sancionadas en el parlamento, es decir, aun cuando ello también representa un cimiento de la democracia, la sistematicidad habla de una impotencia de la oposición cuando no el respeto por esa legitimidad devenida en mayoría parlamentaria. 
Ese poder judicial, esa extensión de la oposición sobre la que la dirigencia política se ha recostado para obturar el curso de las políticas escogidas por este gobierno, es el que una vez mas es convertido en la bandera de una republica que se hunde, que se ha enterrado con Nisman, según la opinión de la versátil Patricia Bullrich. Es el último bastión de la republica que puede preservar a la sociedad del kirchnerismo. 
Pero algo falló. Si algo arroja el caso Nisman son los retazos, los jirones y los parches de eso que los aulladores llaman Justicia. Han golpeado la puerta de un poder que quedó al desnudo. Todo lo que circuló entre periodistas opositores, periodistas autodefinidos como independientes, diputadas de la nación, fiscales, jueces y servicios de inteligencia deja al desnudo el estado actual del poder judicial y su estrechez con el ámbito político. Es como si Nisman tuviera que ser independiente del Poder Ejecutivo pero amigo de la embajada de EE.UU. Equidistante con CFK pero amigote de Laurita Alonso. De trato profesional con Verbitsky pero chatear por WhatsApp con Nicolás “lanatito” Wiñasky. ¿Luego del caso Nisman es posible seguir hablando del poder judicial como un poder independiente? Coimas, tráfico de influencias, agencias de inteligencia que tercerizan servicios en empresas de sus propios agentes, o de agencias extranjeras, extorsiones en base a la información obtenida por esas empresas tercerizadas, autos de empresas privadas alquilados a nombre de funcionarios judiciales, alquileres de departamentos equivalentes a la mitad de un sueldo promedio de un fiscal federal, cajas fuertes con millones de pesos y cientos de miles de dólares en efectivo, niveles de vida inexplicables, funcionarios judiciales armados, los miembros del poder judicial relacionados al caso, todos, veraneando en el exterior, ricos todos. Qué suerte. Qué ganas de ser parte de eso que no por nada llaman “la familia judicial”.
Finalmente, y esto es lo que quería señalar, asistimos por estos días a un nuevo argumento de deslegitimación gubernamental, la última fase. El motivo central de la deslegitimación es estar transcurriendo el último año de mandato de CFK. Las corporaciones y sus aulladores han decretado que la legitimidad de este gobierno concluyó en 2014; el último mandato de gobierno dura tres años. Por lo tanto CFK esta inhabilitada para proponer nombrar un nuevo miembro de la corte en remplazo de Zafaroni. Está impedida de enviar un proyecto de ley para crear la Agencia Federal de Inteligencia, como no lo hizo en los siete años previos no puede hacerlo en el último año de gobierno.  Pero básicamente está impedida de tomar decisiones que afecten el curso y la vida del Estado, no puede hacerlo porque en el cuarto año de gobierno no se gobierna. Esa idea lleva implícita la novedosa mirada que indica que el cuarto año de gobierno vale menos que el primero y el segundo. Es como si se pudieran tomar decisiones de fondo en el primer y segundo año, el tercero sería característico por un amesetamiento en las propuestas del ejecutivo y en el cuarto año hacer la plancha. ¿Acaso no es contradictorio sostener que la corte debe ser un cuerpo independiente del poder político pero anular la proposición de Carlés hasta tanto el nuevo gobierno elija a un candidato de su propio gusto? Digresión: ¿Bajo qué criterio la edad de Carlés es insuficiente para ingresar a la corte y la longevidad de Fayt no es suficiente para su retiro? En nombre de la independencia de poderes que proclaman, ¿no sería un gran gesto aprobar el pliego de Carlés, o cualquiera que sea idóneo, dando curso a lo que constitucionalmente está habilitado este gobierno hasta el 10 de diciembre? ¿Qué sentido tiene transcurrir el cuarto año de mandato si no se puede tomar la iniciativa necesaria para modificar cierto estado de cosas? ¿Qué sentido tendría si no fuera aprovechar ese año para desgastar la gobernabilidad, limarla y condicionar la capacidad electora del CFK sobre el electorado de la República Argentina?