20 ago 2012

Una infancia


Por Nacho Fittipaldi

DISRRUPCION

Al fin, el retiro. Después de una primera mitad de año ardua, nos hemos retirado un poco, a descansar. Claro que cuando todo este año empezó, éramos dos y ahora somos tres. Cuando nos fuimos a Colombia éramos dos y hasta hacía poco meses atrás habíamos sido brevemente tres. O esa ilusión. Nos habíamos ido a Colombia pensando en descansar de la tristeza y la complejidad que perder dos embarazos en un año, nos había traído. Nos fuimos para reencontrarnos. Ahora (hoy) que la música suena, que las sierras de Tandil aparecen sin esfuerzo y las puedo ver desde el sillón desde donde escribo, y que el fuego de la estufa hogar calienta mis pies enfriados, rompiendo esa vieja cadena Fittipaldi de tener frio los pies y sentir que hasta la medula estamos congelados, la sensación es muy otra. Pero los pies están calientes y Pao lee frente a mí y desde su lado también se ven las sierras. Pero no ve la oveja que yo veo. No ve cómo Clarita, así se llama la oveja, se come las hojas del cañaveral. Clarita se ha comido todo el pasto ya, cada tanto te torea y  por las dudas, más allá de lo simpática que es Clarita, nosotros mucho no salimos. Preferimos evitar el topetazo que, en el caso de Pao podría implicar la pérdida de otro embarazo. Esta vez en manos de un ovino. Decía que allá por enero, en esos días en los que Cartagena nos recibió con su humedad y su imponente ciudad amurallada, la cosa venia de recuperación. Había que recuperarse y sobreponerse a la mala ola que nos había hecho dudar sobre muchas cosas y mas que nada nos había demostrado la fragilidad de la vida o su péndulo. Habíamos visto muy de cerca cómo se podía estar en el punto más feliz de la vida, o el más expectante, y luego y de la nada la desazón propia del niño al que le arrebatan su regalo de navidad.
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-    UNA INFANCIA

La estufa hogar es bien profunda, en verdad hay que decir que la casa es enorme y que la estufa está en relación a eso. Construida toda en una planta baja, usando los desniveles de la lomada sobre la que se erige y para dar diferentes perspectivas sobre el paisaje, la casa se transforma en algo formidable. Está compuesta por un living inmenso, de nueve metros por seis, un comedor y una cocina. Siempre hay, y por toda la casa, mesas antiguas recicladas, hermosas todas. De sus tres habitaciones  hay que destacar la nuestra, o mejor dicho lo que hay que nombrar es que el ventanal es lo más imponente de ella; así da permiso a una vista que por la mañana, y junto al desayuno que Pao me trae, da la sensación de ser finalmente: mi lugar en el mundo. El parque es maravilloso y trepa por la sierra, perdiéndose en la escarpada serranía. Por allí durante la tarde aparecen unas liebres que lejos de ser curiosas, nos muestran con su presencia que los intrusos somos nosotros. La arboleda no es muy añosa pero en cambio es muy variada, incluso diría que no son árboles nativos de aquí; el pasto esta prolijamente cortado y un arroyo que serpentea por entre las sierras y la casona, son la escenografía en la que nos movemos desde el martes a la tardecita. De fondo, un telón de agua lo moja todo desde hace cinco días. El lugar es tan lindo como hostil viene siendo el clima que alterna llovizna con lluvia, siempre con frio, y diluvios cada vez más frecuentes.

Ni bien nos levantamos enciendo la estufa y ya queda con leña hasta la noche. Cocinar ahí tiene su encanto porque uno usa las brasas que se van formando con horas de anticipación (y es como si lo tentaran a uno pidiendo tirar un pedazo de carne o arrimar algo para embuchar, cuando hay brasas siempre aparece el deseo de cocinar) y los ladrillos del hogar vienen funcionando como un horno porque en la sucesión de días permanecen calientes sin descanso. Claro que también cocinar así implica un riesgo, y es el de excederse en el calor con las brasas o con la llama, o ambas. Pero por ahora no ha sucedido; ya han pasado por ahí un solomillo de cerdo, pan casero, pizzas, zucchinis, morrones, salchichita parrillera, chuletas de cerdo. Ahora que en un rato llegan unos amigos y seguro que algo dará continuidad a este sencillo placer de cocinar.

El sábado preparé ese postre delicioso que mi viejo solía hacer en nuestra infancia, Far Bretón. Creo que por aquellas épocas era caro preparar ese postre para nuestra familia y que debidamente dejamos de comerlo por esa razón. Ahora me parece  absurdo y accesible para nuestros bolsillos pero por entonces había que multiplicar cualquier receta para dar de comer a ocho bocas y hacer el ejercicio de pensar que el trabajo que uno hace por placer, no siempre significa lo mismo para otros que tal vez lo hacen por obligación, aunque un postre nunca es obligado.  Después de todo, y ahora que lo pienso, la costumbre e idea de comer postre es algo que yo no tengo incorporada. Forma parte de esas cosas que el rasgo de austeridad que nuestra infancia traía consigo, ha dejado a un costado de nuestra vida corriente. Por ejemplo, puedo ir a comer afuera y muy ocasionalmente pido entrada o postre. Nunca ambas cosas. Y eso viene de la niñez y de cómo vivíamos, de la excepcionalidad de salir a comer afuera. Uno se ha acostumbrado a que la gaseosa que se pedía debía durar para todo el almuerzo, a no comer postre, a no comer molleja (el concepto de molleja es un concepto que irrumpe en mi vida a los veinte años, no antes, con el Menemismo), a no tomar Coca Cola, a no comer pan lactal, a no salir de vacaciones, a no tomarse taxis, a no tomar café y tantas cosas ricas y placenteras perimetreadas por un NO que era hijo de la imposibilidad económica primero y luego una pauta cultural arraigada en lo primero. Lo del taxi lo he vencido, lo de las mollejas con menos eficiencia que lo de los taxis. Tomo menos taxis que mollejas. En cambio no he superado lo del postre. No como postre. No puedo pedir postre en un restaurante. Siempre miro el precio (aunque ya sé que no lo voy a pedir) y me parece caro, en este caso es como si buscara el justificativo del excesivo gasto económico para fundamentar una decisión que viene de otro lado. Comer postre es caro. Comer postre es raro. Y no es por avaro o solemne, no. Puedo pedir un vino muy caro y no me jode, pero para mí la cena termina con el último bocado del plato y no hay instancia siguiente, no se me ocurre que la cena pueda terminar con un sabor dulce en la boca. Necedad si se quiere, pero una necedad que no logro, ni me interesa superar y que me viene como herencia del  alfonsinismo.

Pero el sábado me dispuse a hacer un postre, no para después de la cena, de hecho lo prepare durante la mañana, sino mas bien con la idea de recrear un olor. Algo que me llevara hasta mi infancia, mis padres y hacia un momento de la vida que ha quedado atrás pero que me produce placer resignificar e invitar a que reingrese a mi vida. Ahora que las cosas van tan direccionadas a modificarse definitivamente. Y ese olor tiene que ver con el alcohol, curiosamente. Ocurre que una parte de la preparación implica dejar frutas disecadas en remojo durante la noche previa, en ron u otra bebida, como yo tenía vino tinto las dejé hidratándose en vino, lo cual es todo una paradoja. De inmediato vino a mi ese olor tan significativo, y después ese aroma a horno caliente cocinando la manteca, el azúcar, la leche, las frutas embebidas en alcohol y la imagen de mi viejo de espaldas al pasillo por donde se accede a la cocina de la casa familiar, él de frente a la ventana preparando mate u otra cosa, de cara al jardín con esa bata marrón ladrillo y un cuadrillé inusual para la época, fines de los ochenta. Recuerdo que cuando lo abrazaba esa bata pinchaba y uno alejaba la cara de la bata pero no los brazos, no imagino dónde la habrá comprado o quién se la habrá obsequiado. Creo que aún la tiene. Es raro porque esa bata es una imagen de él que es casi la imagen que yo tengo de él, cuando nos levantaba para ir a la escuela y él ya llevaba algunas horas despierto, estudiando o trabajando, y siempre la bata puesta. Sin embargo dudo que cocinara con esa bata, entonces es raro que me haya venido esta imagen que no es la de mi viejo cocinando, este mismo postre que yo hice el sábado. No. Esa imagen es una entre tantas imágenes que tengo guardadas de él y que por alguna razón hoy vienen a mi, entre ese aroma que hoy logré recrear, entre este aguacero que tanto me convoca a la lectura y el descanso, junto a este fuego que entibia mis pies, en esas charlas con Pao mirándonos a los ojos y la panza, con la ilusión y las recreaciones cotidianas de cómo será mi relación con mi hijo que está por venir y a quien espero inculcarle el habito de comer postre a donde sea que vaya, porque hoy se puede, pero mañana no sé.  

22 jun 2012

La vida color de Lila

Por Nacho Fittipaldi
Las luces del teatro se pagan, el escenario queda en penumbras y la excitación del público hace que la gente grite. Pasan los segundos y nadie aparece, en cambio suena el himno nacional. Es 20 de junio de 2012 y esta mejicana guapa ya se ha salido con la suya. Todos de pie cantando el himno ante un escenario vacío esperando que ella aparezca. Pero no. Terminado el himno suben a escena los músicos y los primeros acordes suenan altos. Ella sigue sin aparecer, ahora se escucha la voz esperada y la sensación es como la de oír vibrar la tierra.

Cuando Lila Downs entra en escena, canta “Mezcalito” y dice a capella: “brinda con el pensamiento, gotita lluvia de calor, mi culpado vigi, es por mi culpa señor, bebí de tu memoria, aroma, tierra, agave y sol, yo soy la que le gusta, este castigo mejor” Entonces a mí se me atora la voz y ya sé que todo será de una intensidad inusual. Aparece de blanco, toda de blanco, desde el fondo del escenario y canta y grita con una voz de tierra que contradictoriamente limpia todo el teatro con un aura latina que a mí me mejora.

Son diez músicos, el escenario esta vestido de coronas de flores de color, no son ovaladas como las de los velorios nuestros; estas coronas visten los micrófonos de pie y sin embargo hay una sola cosa que concita todas las miradas y uno no puede quitarle la mirada de encima. Es hermosa, es morena, tiene el pelo negrísimo hasta la cintura y cuando ríe se ve centellear el mundo. De espaldas al público, es totalmente india. Es más morena en el contraste de su tez morena y el blanco de ese vestido de singular diseño. Lleva una pechera blanca, con una tela que es como las que cubren los altares en las iglesias, la pechera es bien pegada al cuerpo, no tiene pechos pero luce igual. Esa pieza se corta en su cintura. La falda está cubierta por una minifalda de la misma tela, es bastante corta pero insinúa más de lo que muestra.
Lo excepcional es lo que tiene por encima de la minifalda, es un vestido que le cubre desde la cintura hasta los tobillos pero deja ver su frente, de manera que de espaldas es un atuendo común, que de frente deja ver los muslos, sus rodillas y sus piernas completamente al aire y musculosas, firmes como el picor de un ají jalapeño; es como si le hubieran cortado la parte del frente y entonces la minifalda tiene el rol protagónico de cubrirle lo que de otra manera quedaría al aire. Ese segundo atuendo también es sumamente blanco y es de una tela brillosa e impoluta. Lila juega con la cola de su vestido, lo recoge y lo mueve en el aire, o gira y lo hace volar haciendo trompos. Como sea, ella va y viene todo el tiempo entre movimientos sugestivos que alcanza asiduamente y otros movimientos absurdos que combinan gracia y docilidad en un cuerpo que está en bruto y en un espíritu tan refinado. Como cuando hace un cacareo simulando a una gallina que empolla, o cuando de espaldas al publico nos regala su pelo y con las manos emula a una lagartija que corre entre la arena caliente del desierto mejicano o cuando se tira al piso y mira al techo y pide que el dolor cese y otra vez clama justicia con el puño en alto cerrado al cielo y a las claudicaciones.  Y va y viene, seduciendo alternadamente con sus cositas y su mestizar.


Al fondo hay una mesa de donde toma agua o mezcal, recoge chales hermosos con los cuales se viste alternativamente, se los pasa por sobre los hombros, o por sobre su cabeza, se tapa la cara y canta esa plegaría a La llorona, ¿llora?, ¿canta?, ¿gime?, ¿ríe? todo eso es su canto, ahí está la América Latina, ahí las rancheras, los corridos, el idioma zapoteco que pronuncia de vez en vez, las cumbias inigualables y todo lo demás que no sé de dónde diablos sale y que llega tanto y hondo. Su voz no tiene par y será por eso que cuando a Mercedes Sosa le preguntaron por su sucesora, ella dijo sin dudar: Lila Downs. Lila canta como una maza, pero también su voz puede ser un ananá en verano y como guiso calentito en invierno. Lila tiene agua en la voz y puede cortarse como un vaso al medio cuando se lo propone, sus tonos agudos duran lo que puede transcurrir entre un almuerzo y una sobremesa de domingo, larga y pausada, siempre arriba Lila canta y la piel estalla de placer, ella brilla y todos la miramos absortos en la versatilidad de su toda Ella.

Las plumas de sus chales van cayendo pero en verdad se elevan como otra plegaria voladora de la noche que se va yendo y ella volverá tres veces al escenario y la última será con lágrimas en los ojos. Nuestra es ahora la plegaria de agradecimiento, por estar esa noche allí ante lo inverosímil.  Está Lila, todo eso es su canto, todo lo baila y todo lo muestra. Lila es para afuera. Y la gente le pide una canción más para dejar de molestar, y cuando todo parece que ha terminado, quedan aún cuatro minutos para una emoción mas, Lila vuelve a cantar, la emoción intacta y las manos arden de tanto aplauso, Lila se va solo porque el público la deja ir. Y el espíritu queda manso, como agüita de rocío en las hojas perennes de un árbol latinoamericano.


11 jun 2012

En la mandíbula, la cabeza y el corazón



Por Nacho Fittipaldi


Siete años pueden ser un tiempo hermoso de la vida. Siete años son los que tiene un nene hermoso que ya dice con todas las letras <<Quiero un helado de dulce de leche granizado y vainilla>>. A esa edad un nene puede nadar con facilidad si se dedica un poco a eso, un poco como se dedican los nenes de siete años a ese tipo de cosas, no muy dedicados pero contentos de ir a la pileta y nadar con sus amiguitos. A esa edad no se lo sabe pero probablemente allí se forjan algunas de las identidades más intensas de un individuo. Siete años tenía mi sobrina un año antes de tener ocho y era hermosa y yo la amaba. Hace siete años yo vivía con otra mujer, no sé si la amaba (la quería mucho) pero vivía con ella y eso no es poco pero es algo que, luego de siete años, cambia radicalmente y uno logra reconstruir su vida, no sin esfuerzos. Hace siete años yo no había viajado al norte de Perú (conocía el sur pero no el norte), ni a Ecuador, ni a Colombia. Hace siete años no habían nacido Camilo, Morena, Isabela, Inés, Juan, Vera, Paloma, Amparo, Rosario, Simón y tantos otros chiquitos que se vienen naciendo desde hace rato. Hace siete años trabajaba en el Ministerio de Seguridad de la Pcia de BsAs, cuatro años más tarde me fui a trabajar al Ministerio de Educación y mi vida cambió. Escribí en una revista y después me fui a otra, publique en distintos lugares, di clases en la facultad y después en un secundario. Hice muchísimos asados con distintos amigos, amase cientos de pizzas y creé un blog, ustedes desde hace tres años me leen allí y ahí nos encontramos. Viaje al norte infinidad de veces, a Purmamarca e Iruya, Tilcara, Humahuaca y Yávi; ahí lo conocimos a Caranchito y tuvimos ese almuerzo inolvidable con el Tano, La cabrita, Pao y yo,  y desde entonces nos acercamos a esa cultura que tanto nos convoca. Comí ciento de empanadas, baile folclore y taquiraris y juré regresar, regresar, regresar. También fui los Esteros del Iberá y a Misiones. Fui a Maipú, muchas más veces de lo necesario. En estos últimos siete años se bajó el record mundial de los 100 metros mariposa. Un hornero hizo tres nidos en una ventana y la higuera dio higos cada año. Argentina fue oro en básquet y la selección nacional de fútbol quedó afuera del mundial en Alemania 2006 y Sudáfrica 2010 y de los juegos olímpicos que se realizarán en un mes. En estos siete años River se fue a la “B” y también ha salido campeón. Racing no ha logrado ni lo uno ni lo otro. Bernardo Neustadt se murió en estos últimos siete años y sus amigos tararearon en su velorio (ridículamente) la melodía de la canción de Piazzolla, Fuga y Misterio, que daba inicio al programa Tiempo Nuevo. También se bajó el record de los 100 metros llanos, varias veces. La más espectacular fue la de 2009 en Berlín cuando el jamaiquino, Usain Bolt, llegó a la meta y corriendo y todo como venía, abrió los brazos como un animal inmenso que vuela y mira al público. Baja la velocidad notoriamente antes de cruzar la meta diciéndole al mundo <<Puedo correr más rápido si quiero>>. El 15 de agosto de 2009, Bolt recorre los 100 metros en 9.58 segundos y se transforma en el hombre más veloz sobre la tierra. No transpira ni un poco, ríe en cambio, pero todos sabemos que sus pulsaciones van tan rápido como las de un recién nacido.

En los últimos siete años han muerto Néstor Kirchner, Alfonsín, Spinetta, Mercedes Sosa, Alejandro Doria, El Negro Fontanarrosa, Sandro, Caloi y mis abuelos. Todo esto por no nombrar a los muertos de Cromañón, los de la tragedia de Once, o las 8 mil muertes anuales en accidentes de tránsito, o los 5 mil suicidios anuales o los 3 mil homicidios de cada penoso año. ¿Y quién sabe cuántos niños han nacido en estos siete años, alguien sabe eso, lo han pensado? Muchos, muchos recién nacidos. Hace tres años nos fuimos por primera vez a la fiesta de Doña Luisa Carabajal en Santiago del Estero y quién puede calcular la cantidad de gente que se ha movido hacia aquél sitio en los últimos siete años. Las chacareras bailadas, la cantidad de cerveza bebida, la cantidad de gente que ha hecho el amor allí. Quién puede saber todo lo que hizo en su propia vida en los últimos siete años. Yo mismo no lo sé. ¿Vos lo sabes? A mí los recuerdos me vienen cruzados, amontonados, se me mezclan las fechas y los años. Qué vida estamos viviendo si es que acaso no podemos dar cuenta de nuestra propia existencia reciente. Tal vez la libertad produzca un torbellino de vivencias y experiencias que la mente no logra ordenar en la vorágine de lo cotidiano. Hace siete años yo desconocía el sabor exquisito del lulo.

Hace siete años Fernando Carrera iba a trabajar, cruzaba la calle en un Peugeot 205 mientras la Policía Federal le disparaba a matar confundiéndolo con un delincuente al que, se suponía, venía persiguiendo. El primer impacto de bala le destroza la mandíbula y lo dejo inconsciente de manera automática. Los trescientos metros que el auto recorrió sin control alguno de su conductor, se llevaron la vida de tres transeúntes que jamás llegaron a sospechar lo que allí sucedía. Los siete tiros restantes que impactaron en el cuerpo de Carrera no lograron matarlo, ni los diez y ocho impactos en el auto, hacer volar el automóvil por los aires. Carrera fue condenado a 30 años de prisión y estuvo siete años en la cárcel de Marcos Paz por un robo que no cometió y por unos homicidios que sí cometió pero sobre los que no tuvo responsabilidad alguna. Una causa que le armó la Policía Federal y que todas las instancias de la justicia fueron ratificando sucesivamente hasta que la semana pasada la Corte Suprema de Justicia ordenó su excarcelación. Hace siete años yo no la conocía a Pao.

Hace siete años Fernando Carrera cruzaba la calle en su Peugeot 205 y un segundo antes del primer balazo, ni su delirio mas logrado, ni su imaginación mas obstinada, le permitirían pensar lo perversa y traumáticas que pueden ser las estructuras que ligan al sistema policial y al poder judicial para que funcionen tan colusivamente en contra de un inocente, o incluso de un culpable si fuera el caso, y lo deteriorada que queda la subjetividad como consecuencia de esa ligazón. La pregunta es por qué la estructura estatal que la contiene permanece intacta e inmanente como las puertas del purgatorio y flexibles como la del infierno.

Ante la pregunta, ¿Qué recordas de estos últimos siete años? Fernando Carrera respondió, <<Recuerdo cada segundo, cada día de encierro, desde que entré a la cárcel hasta que logré salir la semana pasada>> Y comenzó a enumerar pesadillas compulsivamente, como un perro que escupe baba por la boca mientras la sarna lo toma por entero.

13 may 2012

Pasos Perdidos

Por Nacho Fittipaldi
Hace un mes atrás, el 15 de abril para ser más específico, suena mi celular un domingo a la noche y Milagros, del otro lado del teléfono, me pregunta:

-       ¿Nach, podes reunirte mañana con Lorenzo Pepe y Martin Carnaghi para armar un homenaje a Antonio Cafiero?

Es domingo a la noche, yo estoy con Pao, Nacho Trucco, su hermana y su pareja en el Bosque de La Plata en el festival de folklore. Está tocando el Chango Spasiuk, la noche esta linda y han corrido varias cervezas ya. Con una camperita de algodón se está muy bien al aire libre. Son las 22 Hs de un fin de semana hermoso, de música con amigos, de mucha gente en la calle, con sus hijos y nietos, los novios a los besos, los matrimonios bailando descoordinadamente, y las ramas de los arboles se mueven al compas de un viento de gigantes y no de la música para mortales. Entonces todo esto empieza con unos contrastes que asumo, son los de mi propia vida. Yo no recuerdo si Cafiero está vivo, o no, pero digo que puedo ir.

Al otro día, a  las 12 Hs del Lunes estoy en el Instituto Juan Perón reunido con Lorenzo Pepe, Any (una de las hijas de Cafiero) y Martin y yo que hemos ido juntos desde el congreso. <<La idea es hacer un homenaje en vida a este hombre de la democracia>> afirma Lorenzo Pepe con un tono y una retorica que es más bien de acto político que de reunión entre compañeros. Casi todo será así de ahora en más. El problema para realizar el homenaje es, por un lado la frágil estabilidad de salud de Don Antonio; por otro, que la fecha que está pautada para un inmediato 26 de abril, es cuestionada por la familia Cafiero. Ellos desean hacerlo el 10 de mayo. Nosotros intentábamos poner cierta resistencia a la fecha más alejada debido a que ya teníamos confirmada la presencia del orador principal para el 26 de abril y nos convenía, por un tema de agenda,  trabajar fuerte para una fecha concreta y cercana que, patear la cosa para más adelante. La hija de Cafiero arguye que no todos sus hermanos van a estar presentes para el 26 y que sería lindo que estuvieran todos. Los Cafiero, además de todo, son como seis hermanos, lo cual pasaba a ser un problema en sí mismo. Entonces como un torero ansioso Lorenzo saca un argumento contundente para terminar con una situación que se había empantanado:

-          Any honestamente, la última vez que lo vi a tu viejo lo vi muy desmejorado, nada bien, te digo en serio, con el cariño que le tengo a tu viejo, como el tipo de la democracia que es, yo no sé si tu viejo llega al 10 de mayo. Contale vos Ricardo –Lorenzo incluye en la conversación a un colaborador suyo- qué hicimos después de verlo a don Antonio la última vez en su casa… -se hace un silencio, y luego arremeten ambos como si fueran el Dúo Salteño: “Nos fuimos a llorar a un bar”. Hagamos el homenaje el 26, tu viejo no sé si llega al 10 de mayo, Any.

Yo quedo petrificado frente a la crudeza de la afirmación y la linealidad de la estrategia: o hacemos el homenaje el 26 de abril, en vida; o se lo hacemos pos mortem. Algo incomodo, busco complicidad contenedora en Martin que pese a ser más chico que yo conoce más el paño; Martín en cambio,  ha escogido en un grupito de  amarettis que están sobre un platito en la mesa de reunión, el camino  para evadirse él y los amarettis, de todo esto. La reunión seguirá sin la intensidad de la afirmación anterior y todo se encamina para el lado que nosotros menos queríamos. El homenaje queda planificado para el jueves 10 de mayo, 17 Hs, en el Salón Pasos Perdidos de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación. Luego de dos horas de reunión, luego de haber estado metidos en una burbuja de peronismo del 40, luego de recorrer los 70, Martin y yo, con respeto y en silencio, salíamos al mundo exterior, donde las cosas aparentaban tomar ese rumbo firme pero zigzagueante que la política kirchnerista suele brindar. Subimos al taxi y el tachero, curiosamente, estaba escuchando un discurso de Cristina Fernández. Ante mi sorpresa, le pregunto:

-          ¿Maestro, estas escuchando a Cristina? –pregunto yo, creyendo que el tipo esta sintonizando Radio Nacional-.

-          No hermano, van a expropiar YPF, está anunciando que mandan el proyecto al Congreso de la Nación –el tachero habla con tono de estos tipos no tienen límites-.

-          ¡Vamos carajo! -decimos Martin y yo que comprendemos que la burbuja en la que estuvimos alcanza algo de continuidad ahora, que esa burbuja en la que Lorenzo Pepe nos sumergió a la fuerza, era menos burbuja con esta decisión que se acababa de comunicar, menos burbuja que si el tachero hubiera estado escuchando Radio 10, en la rutina de siempre.

El martes 8 de mayo en el Salón Pasos Perdidos de la Honorable Cámara de Diputados de la Nación se llevo a cabo una presentación de la Orquesta Escuela de Berisso, una de las más reconocidas dentro de este loable programa del Mrio. de Educación de la Nación. Allí tendría lugar durante sietes horas, distintas grabaciones que los chicos de la orquesta escuela llevarían adelante a fin de concretar la cortina y algunos contenidos para el canal de televisión Diputados TV, un canal tan prometedor como poco original su nombre. La actividad tenía importancia por el hecho simbólico (y operativo) de poner en un lugar tan emblemático del Congreso de la Nación a estos chicos de entre 6 y 18 años de edad, que desde un lugar tan singular como la escuela y más cerca de la marginalidad que de la variabilidad de posibilidades de las que gozan los miembros de la clase media cuando deciden tocar el violonchelo, por ejemplo. Han logrado aprender a tocar instrumentos de los cuales desconocían su existencia y además de todo a han incorporado el hecho de tocar con un director de orquesta que los dirige, con todo lo que ello implica  a la hora de tocar en un entorno donde lo colectivo es prioridad.  Entonces estaban allí, 103 pibes con sus delantales blancos, con sus caritas de sorpresa frente a la imponencia del edificio y la solemnidad del salón, las cámaras que buscaban las posición de los dedos sobre las cuerdas, también llegaban a tomar el brillo de sus ardientes ojitos y a la vez el extasiado estado de ánimo de sus padres que habían sido invitados para presenciar ese trascendente evento en sus vidas. Yo recordaba algún cuento de Pao que había estado con alguno de ellos charlando, en el marco de un programa que intentaba reconstruir la percepción de futuro que los pibes de quinto año podían representarse, y recordé que uno de ellos participaba en la Orquesta Escuela de Berisso, y que con más talento que los otros, había logrado viajar a Venezuela en un intercambio y ahora estaba en parís estudiando con una beca. ¿Se comprende lo que digo, no? Una instancia de aprendizaje que puede modificar para siempre la subjetividad de un chico que llega a conocer un instrumento y la música, independientemente de cual sea el recorrido en ella.

Casi un mes después, lo llamo a Martin y le pregunto:

-          ¿Che cómo viene lo del homenaje a Cafiero, faltan dos días?

-          No, se suspendió, boludo, el viejo esta hecho mierda.

-          O sea que tenía razón Lorenzo cuando decía que si no lo hacíamos el 26 no lo hacíamos más.

-          Y sí, parece que sí.

Entonces, siendo las 18 Hs del 8 de mayo de 2012, y mientras los pibes de Berisso tocaban en Pasos Perdidos las últimas piezas de un largo día, yo le comunico a alguien muy importante de la cámara, prefiero no dar su nombre para no comprometerlo, que el homenaje a Cafiero se había suspendido, se lo comunico por e-mail, y le digo que Don Antonio esta más cerca del arpa que de la guitarra.  De inmediato me responde:

-          Decile que aguante un poco, que hoy estamos con lo de Caloi.

Yo me rio un rato, hoy, martes 8 de mayo ha muerto el gran Caloi. Supongo que el chiste va por ese lado. Hay muertes menos trascendentes que otras, muertes  que se ven diluidas por otras, si por esas cosas de la vida mueren varios personajes a la vez, los medios solo destacarán aquellas realmente trascendentes o trágicas. Por ejemplo, el día que murió Néstor, también murió Alejandro Doria y nadie se enteró, eso sí que es morir sin pena ni gloria, pobre Doria, dicen que no habían ni flores para armar las coronas, y que hasta Víctor Laplace dejó de ir a su velorio por estar cerca del movimiento peronista y cuando se decidió a ir al velorio de Doria fue caracterizado como Juan Perón y que el tipo de la casa de sepelios le dijo, <<No general, Ud está equivocado, vaya a la Casa Rosada que allí será  recibido como Dios manda>>

Entonces suena mi teléfono celular, es Milu y me dice:

-          ¿Qué tenes que hacer hoy a la noche, Nach?

-          Tengo que ir a dar clases a Florencio Varela. ¿Por?

-          Lo vamos a velar a Caloi acá, en el Salón Pasos Perdidos.

Recién entonces comprendí del todo la respuesta que había recibido minutos antes, si Cafiero se moría el mismo día que Caloi, íbamos a tener un problema de espacio y un problema de marquesinas para alguno de los dos. Salgo de mi oficina y subo al salón para chequear que la presentación de la orquesta este llegando a su fin. Armar un velorio no es cosa de todos los días y además, allí mismo, había una muestra de fotos que había que desmontar. Cuando ingreso al salón registro un movimiento que anuncia cierto nerviosismo por culminar con todo aquello rápidamente. Los pibes están apostados en sus sillas con sus instrumentos. Alguien grita.

-          Vamos, vamos que hay que terminar, viene Caloi, se viene Caloi.

En un extremo del salón veo a una autoridad de la cámara que le hace señas al que acaba de decir la frase anterior, yo supongo que lo va a ubicar, que le va a decir <<Che, los pibes no tienen nada que ver, graben tranquilos el himno y después armamos lo otro, son tres minutos>>. Pero no, en vez de esto, hace señas que indican que no hay tiempo para nada, ni para el himno. El otro, el que recibe la indicación le hace gestos que indican, una mas y nos vamos. Y la autoridad le devuelve las señas con un grito:

-          ¡Dale porque te lo meto a Caloi acá, en medio de todos los pibes! -yo me quedo helado y no puedo evitar reírme, los padres de los pibes miran azorados la escena.

-          Bueno vamos, vamos de una vez, hacemos una toma y nos vamos todos, vamos que viene Caloi.

Durante la noche del martes y la madrugada del miércoles han velado a Caloi sin la presencia de los pibes de la Orquesta Escuela de Berisso, ahora que lo pienso podrían haber tocado un réquiem o algo por  el estilo. Al día siguiente yo decido ponerme un traje y agregarle una corbata, algo que no suele ser parte de mi vestuario de rutina, llego al congreso, voy a mi oficina, tomo un mate y me dirijo al Salón de los Pasos Perdidos, voy a dejar mis respetos al que fuera Caloi. Son las 10 de la mañana del miércoles 9 de mayo. Ya no hay rastros ni del velorio, ni de la orquesta escuela, ni de la muestra de fotos. Me cruzo con Gerva y me dice:

-          ¿Y la corbata para qué te la pusiste? –yo respondo rápido para evitar lo que viene de él, en forma de burla-.

-          No sé si llegué muy tarde al velorio de Caloi o muy temprano al de Cafiero.  

4 may 2012

Yo estuve ahí

 Por Nacho Fittipaldi

¿La novedad es la felicidad? Ayer fue un día de enorme felicidad. Enorme. Gracias a los círculos de la historia, no quiero dejarle solo a Dios esa responsabilidad, cada uno de los que lee este relato, esta puesta en común de sentimientos, esa manera visceral de colectivizar mis expresiones más sentidas en el vizcacheral, todos nosotros somos testigos de un momento de la historia que a nuestros hijos, o nietos, deberemos relatarles, así como mi tío Víctor me contaba hace un mes atrás, acerca de lo que se decía de Perón y de Evita en sus días de gloria y odio.
Con la recuperación de YPF ayer se abría un día largo. Salí para BsAs tipo 9 AM, bien perfumado, bien vestido como si la celebración fuera un bautismo, escuchando por radio, el anuncio de lo que me iba a tocar vivir en carne propia. Cargue Nafta Súper en la estación de servicio de 60 y 122 y corroboré que desde hace unos días, hay Nafta Súper disponible. Pero mi felicidad es más extendida, me viene de poder estar en ciertos lugares con ciertas personas, con compañeros y amigos, trabajando duro pero sin perder la alegría, esa risotada cómplice que entre desconocidos pasa por altanería o crudeza pura. Viene de reencontrarme con entrañables compañeros y la inusual casualidad, sí es que lo es, de reencontrarnos ahora. Pienso en Martin, pienso en Javi y Silvi, en Oporto y sus "secuaces". Pienso en Mili y su capacidad de trabajo, ahora desdoblada en mamá que amamanta mientras conduce (o quiebra) una reunión, y a la vez escribe en una computadora y habla por teléfono y Simón se caga, o duerme como un angelito, ambas cosas las hace como un angelito, y hay que cambiarlo y Simón va a parar a distintas superficies planas de la oficina de Gerva, hay que cambiarlo ya, y hay resoluciones firmadas, hay comida, hay uvas, hay mate, hay diarios por todas partes y C5N está todo el día ahí, en la televisión encendida y creo que ellos nos miran a nosotros y todo lo nuestro es más interesante. Esa dimensión en la que un lugar tan ajeno como el congreso de la nación te pertenece un poco cuando al girar en un pasillo teencontras con alguno de ellos y entonces sentís que el mundo es un poquito más tuyo, o al menos ese pasillo. O esa otra invariable instancia de mi vida en la que siempre hay cien momentos o situaciones en las que poder llorar de risa porque para reírse siempre hay, como el otro día que un director de cine me vino a ver y dijo con toda seriedad, <<Lo que pasa Ignacio es que tenes que tener en cuenta que el bombero es muy de ocupar lugar>> en relación a que convenía poner menos sillas que personas en una sala de cine, solo porque eran bomberos; o ayer que se me acerco una mujer de unos 30 años preguntándome si yo era el encargado de cultura de la cámara para tratar de acordar una reunión y hacer un curso sobre “El arte del buen vivir y técnicas de respiración”, que ya lo había dictado en la CGT y que había sido un éxito. Descuento que luego de ello el índice de natalidad aumento un 74% en la República Argentina. 
La felicidad también es grande porque en poco tiempo han aparecido nuevos compañeros que ya son de fierro, Martin Carnaghi esta ahí, claro. Y sus Carnaghi´s boy. Julieta, logico, que tanto me ayuda y los chicos que se han sumado recientemente.
La felicidad me viene de un recinto colmado de compañeros, es hija de la posibilidad también de acercarme al recinto cuando los debates son menos concurridos e importantes, es una felicidad que aglutina coincidencias y convicciones, es una felicidad emocionada que me pone a brillar los ojos cuando el discurso de Rossi va por todo lo alto que puede volar, "(...) y fuimos a las elecciones de 2009, pero no nos fue como esperábamos. Ahí se encontraban los de siempre, los que creían que estábamos terminados, aquellos que pensaban que nuevamente el poder corporativo tenía que hacerse cargo del gobierno. Y la presidenta respondió con la ley de medios, que el Congreso debatió y sancionó. Entonces, señor presidente, en cada una de las situaciones y circunstancias sabemos que tenemos que ir hacia adelante. No somos como agua de estanque; no nos quedamos quietos, no queremos pudrirnos. Nos subleva un pobre, un necesitado, un desocupado, pues están en cada una de las decisiones que tomamos. Estamos convencidos de que la Argentina tiene un futuro próspero que engloba a todos. Los partidos políticos opositores no son nuestros enemigos. En el año 2009 dije acá, en este recinto, que la contradicción de la política argentina era “política versus corporaciones” y no “oficialismo versus oposición”; que teníamos que construir una política capaz de disciplinar al poder corporativo; que la política, desde cualquier lugar, piensa por el interés general; que las corporaciones piensan en su propio interés; que para nosotros, la Argentina es la patria y no una factoría.". Felicidad de ver a algunos compañeros en las bandejas cantando, aplaudiendo y mirándonos a los ojos y sin hablar nos decimos “¿Te das cuenta lo que estamos viviendo?” Afuera, en la plaza de los dos congresos hay 10 mil personas que querrían estar acá, hay millones de personas que siguen el debate por TV y nosotros tenemos esta inmensa posibilidad de mirar la historia sin lupa, con ojo propio. Quién me saca a mí, a Gerva, a Emi, a Juan, Marina, o a cualquiera de los compañeros que tanto trabajan para que esas rutinarias sesiones salgan adelante, la alegría y el secreto de haber visto la expresión de Alfonsín, de Gil Lavedra, y de todos aquellos que siendo opositores y con mucha menos trayectoria, han sido menos sensatos que estos dos. Quién la intima convicción de haber visto en la expresión de Carrió los rastros de la locura que se le conoce, pero hablo de una locura que cuando pasa, en verdad no se ha ido y deja secuelas en la mirada, en la risa y en el rostro. Quién puede negarme la posibilidad de pensar en mi abuelo 50 años atrás peleando por la causa YPF, quién la emoción de mi vieja al saber todo esto, quién tiene pensado arrebatarme el recuerdo enorme de ver a José Pablo Feinmann acompañando con las palmas la marcha peronista que se entona rabiosa o no se entona, ahí, en la primer bandeja, quién la convicción de que desarropado y todo, Daniel Santoro que está justo al lado de Feinmann (y sí canta la marcha) es tanto más significativo y representativo e importante para la historia del peronismo, que Feinmann con todos sus libros. Quién sabe del placer de la cerveza y la pizza compartida con amigos en la pizzería del congreso que, asumo, será nuestra en poco tiempo más. Cómo hago para explicar que la pizzería se torna unidad básica y los cantos aparecen a borbotones y los pibes y nosotros nos hacemos dueños de ese espacio público y comemos pizza y tomamos cervezas, y hay gente que se levanta y se va y dicen <<Así no se puede comer>> dando cuerpo real a los motivos que Santoro pinta. En verdad son solo tres personas. Y la tienen recontra adentro y no pueden estar sentados del asco que tienen, les damos asco, y ojo que somos todos chicos bien. Y es de noche, tarde, y han sido varias cervezas, en una ciudad que ya no me es tan ajena, afuera la ciudad esta semivacía, los papelitos que arrojó la movilización vuelan acéfalos por la avenida Entre Ríos, llegan a Corrientes para morir no sé dónde. Y así van las cosas y cuento y enumero y pongo puntitos finales a las cosas que venimos haciendo, vienen siendo muchas, y serán otras tantas, porque como la cosa no para, hay que saber decir: guau/qué bárbaro/ gracias/yo estuve ahí/hasta luego.
Y si cuando llego a casa a la una de la madrugada me tiro arriba de Pao, la despierto y medio pasado de vueltas le cuento cosas que son para el mate de la mañana siguiente y le muerdo las piernas y no se enoja, qué más puedo pedir.







12 abr 2012

Situaciones de un vestuario II



Por Nacho Fittipaldi
Luego de cinco semanas de no poder entrenar debido a la fractura del dedo chiquito de mi pie, consecuencia de un pisotón en mi pie descalzo futbolero, hoy volví a nadar. Sirvió para comprobar lo mucho que cuesta estar muy entrenado y lo poco que hace falta para perder ese mismo estado físico. Ese resto de oxigeno que permite mas brazadas, mas patadas ejecutadas con fina sincronía y el uso racionalizado de la potencia muscular. También  me sirvió para comprobar que nadar es, desde hace años y, hoy por hoy, el deporte que mejor me descansa la cabeza en esos momentos en el que el limite ha sido cruzado. Entonces el medio acuático se convierte en un medio que me recibe como una abuela a un nieto durante la hora de la merienda. Mi cuerpo se acomoda con facilidad y la sensación de placer aparece de inmediato. La respiración se agita pero eso no es escollo para, también, acostumbrarme a controlar todos los movimientos que mis brazos y mis piernas, mi cuello, mis manos y tobillos deben realizar para que el cuerpo se deslice sobre el agua y esa sensación de deslizarse en el agua no tiene comparación alguna. Soy feliz haciendo eso. Soy muy feliz al saber que este es el deporte que me ha permitido poner al futbol en un lugar de absoluta secundariedad, u abandono definitivo. Me encanta saber que ya no podre abandonar la natación, tenga la edad que tenga. Entonces, después de nadar los 2500 metros de casi siempre, estoy cansado y siento los tríceps tirantes y doloridos, los pectorales están inflados y los bíceps lucen redondos y alargados. La ducha es lo que sigue, una banana, una manzana antes de que se cumplan los treinta minutos posteriores a realizado el entrenamiento y mucha agua fresca, son la base de una rápida recomposición de energías.

La temperatura del agua de la ducha no es lo templada que a uno le gustaría pero digamos que eso se complementa con la potencia del agua de la flor. Una y otra cosa, es muy frecuente en este club. Mientras estoy terminando de elongar los cuádriceps y los tríceps, desde la ducha escucho la voz de un hombre que ingresa al vestuario, no da la impresión de que este con otro hombre y menos aun de que este hablando por teléfono, es como si conversara con alguien pero no llego a escuchar la otra voz. Desde donde yo estoy no puedo verlo y él tampoco a mí. Yo estoy total mente desnudo; eso es costumbre en cualquier vestuario de hombres. A diferencia de los vestuarios de mujeres, en los nuestros todos solemos estar en pelotas, como en exposición, como en un frigorífico cuelgan las reses. Pero estoy solo. Debajo de la ducha puedo estar media hora y sentir que el agua golpetea sobre mi espalda, ese es un placer del que no me privo, cada vez. Es curioso pero en general soy siempre el último que se va de la ducha, independientemente del orden en que haya ingresado. Hoy no, hoy tengo que salir para Bs.As., entonces me apuro, alguito, nada más.

Cuando termino de ducharme comienzo a recorrer el breve pasillo que me pondrá del otro lado de la pared, podré ver quién es el que habla de esa manera tan extraña. Sé que no es un compañero porque reconocería la voz de los chicos que yo vi nadando cuando terminé mi rutina. Ellos recién han comenzado el entrenamiento y como mínimo tienen para 1.45 Hs de rutina. No sé quién habla del otro lado, estoy solo y en pelotas en un vestuario de hombres donde no todos los hombres son tan hombres. Por alguna razón, estoy inquieto. Doy los primero pasos y luego de unos metros comienzo a oír la voz del hombre y un susurro que dialoga con él, me acerco totalmente desguarnecido, en pelotas y lleno de dudas. Cuando estoy por dar ese giro de 45 ° que me pondrá de frente a la situación que no logro desmadejar, escucho:

-       Me pica la conchita. –dice una voz susurrante-

Yo me quedo helado pero ya es tarde para dar un paso atrás y protegerme de los desprotegidos protagonistas. Estoy en pelotas en el medio del vestuario y una nena de cuatro años me mira sorprendida, como si el Sapo Pepe hubiera entrado en escena. Yo le pido perdón al padre con cara de, <<vos sos de los que ponen TN para ver la temperatura del día que amanece>>:

-       Disculpame, no sabía que estabas con la nena –digo sin saber la reacción de él, suponiendo que la situación es desagradable e incómoda para él y la nenita que vuelve a repetir la frase que refiere a la picazón.

-       Quedate tranquilo -dice él- no me molesta para nada. Yo quedo perplejo por la respuesta y atino a taparme la poronga con el frasco del shampoo, me doy cuenta que si yo no protejo a la nena de su padre, y de mi miembro, nadie lo hará. La nena ahora pide caramelos palito de la selva, mientras el padre le pone las calzas.

Luego se van y yo me quedo pensando en si yo estaba en el vestuario equivocado. A qué se debía la cara de la pobre nena, era que entendía lo que el padre acababa de decir, la pequeña habrá pensado, “a mí sí, me molesta que mi papá me meta en un vestuario que podría haber sido un mar de bolas”. O si el padre de la nena es la bestia pop de la que hablaba el Indio Solari. Yo tengo una certeza: estuve a la baja altura de las circunstancias.   

9 feb 2012

Crónica desde Tayrona y Minca


Por Nacho Fittipaldi

Tayrona es un Parque Nacional de 19 mil hectareas, 4 mil son marinas. El parque esta ubicado a una hora y media de Taganga y está en medio de la selva, el mar caribe baña sus costas salvajes. Para llegar hasta el parque tomamos una buceta que es conducida por José. José maneja como el orto y cuenta que en Santa Marta (Taganga y Tayrona estan en esa provincia) ha muerto Simon Bolivar. Yo pienso que si él no coordina mejor la maniobra de sobrepasar un camion y acelerar al mismo tiempo, las 19 personas que vamos en la buceta correremos la misma suerte que Bolivar. Para llegar hasta el campamento hay una caminata de dos horas, su dificultad es media, la complejidad viene de la humedad y del calor y no tanto de las subidas o bajadas que el camino tiene. El camino es un camino hecho por mulas que son las que acarrean los insumos necesarios para abastecer a las gentes que alli acampan. El paisaje es imponente, los árboles son de una enormidad implacable, las lianas se cruzan de un árbol a otro y las hormigotas cruzan horizontalmente el sendero por el que trafican hojas. A la derecha del camino siempre esta el mar, mas violento en algunas playas, hay una en la que el cartel de precaucion anuncia que 200 personas han muerto alli, mas tranquilo en otras. El punto mas turistico es el Cabo San Juan. Alli parece que alguien ha hecho una obra bien compleja de la naturaleza. Las palmeras son incontables, cada palmera pueda cobijar 60 cocos segun he llegado a contar, los cocos caen al suelo y las gentes los comen o se empecinan en hacer caer los cocos a la arena, tarea muchisimo mas compleja de lo previsible y poco en relacion a la dificultad de abrir un coco si uno no lleva un machete consigo. Entonces es comun ir por la playa y ver que la gente mira hacia arriba del cocotero, y no es que hayan visto un mono, estan tratando de entrarle al asunto. Tayrona tiene playas muy salvajes, los cocos que no se comen se echan a perder y las hojas de las palmeras que caen lo mismo quedan alli durante la consecucion de tiempo, segundo a segundo, durante años las cosas van quedando indefinidamene alli y la impresion es de una mugre natural que no estorba. Una playa que semeja la  de Lost.

Las bahias también son incontables y de diversos tamaños, varian así los colores del mar segun la cantidad de piedra que haya bajo el agua, la profundidad y la vegetacion de sus alrededores. Aqui las bahias se forman por enormes piedras redondeadas y no por una formacion montañosa como en Taganga. A 300 metros de la costa hay una escollera natural, una barrera de piedra donde se cortan las olas que se venian formando, esa escollera se ve desde la costa y luego de ella el agua llega calma a la playa. Si el mar bajara, uno podria caminar kilometros sobre ella. Jamas imagine que eso podia existir, la espuma persiste alli, con la insistencia de lo necio. Las piedras asumen un tamaño colosal y es su color lo que tambien remite a otras formas lunares que yo habia identificado en los corales submarinos. De noche la luna ilumina todo el campamento, aqui el sol tambien se pone a las 18 Hs pero de noche la luz de la luna es suficiente para caminar por la playa sin necesidad de linterna, el viento del mar mece las hojas de las palmeras, estamos a unos 40 metros de mar y la humedad se siente en nuestras ropas, estamos de manga corta y en la carpa solo nos tapamos con un pareo y una toalla. Al sacar la cabeza por la puerta de la carpa quedamos boca arriba mirando el cielo espejado en mar, la brisa continua meneandolo todo, por entre las hojas de las palmeras la luna cuela su luz blanquecina, son miles de palmeras que ahora ven modificadas su fisonomia por el viento y porque la luz de la luna las ha teñido de un plateado de fiesta nocturna. Nosotros miramos al cielo que es donde uno mira para agradecer o cuando busca explicaciones de algo que no llega a comprender.

MINCA

Beto parece ser el tipo que menos sabe de si mismo o el tipo que menos relacion guarda con el lugar en donde vive. Beto tiene 18 años, usa gorra con viscera, el pelo le cubre la frente y él se lo lleva de izquierda a derecha haciendolo bajar por entre su ojo y sus patillas, Beto va de jeans elastizados y hojotas. Beto es flogger. En un pueblo que ostenta el rotulo de sitio organico de la humanidad, productor de cafe, tierra de agricultores que trabajan la tierra, tierra de humedad y de mosquitas hijas de puta que pican como la reputa madre, Beto esta en problemas.
Minca esta a unas dos horas de Taganaga, no hacia el Mar Caribe, si no hacia la zona de la Sierra Nevada. Es el cordon montañoso mas alto del mundo (5235 Mts) en relacion a su cercania al mar. Minca es un pueblo que no tiene ni plaza ni iglesia a simple vista, no tiene nada y tan hermosa es; pero tiene una particularidad, aqui hay un rio de agua transparente, no potable, que se origina en un liquido que despide un arbol que solo crece aqui. Beto no tiene mucha idea de esto y no puede decir nada acerca de otras tantas cosas. Las hojotas de Beto se contraponen a lo que nos han recomendado. A las dos pibas que van con nosotros y a nosotros nos han recomendado llevar calzado para una caminata que sera de siete horas, muy dura, (nosotros no lo sabiamos) y que serpenteara a la vera de un rio y que implica tambien meterse con el agua a la cintura para poder sobrepasar algunos escollos del camino. Aqui tambien los arboles son altisimos, el sol se ve poco y el ruido del rio en las pequeñas caidas que va teniendo, se transforma en una compania que da la sensacion de que una batalla se esta librando precipicio abajo. Luego se incorporan con nosotros a la caminata dos finlandeses; su piel es blanca, sus ojos celestes, su edad es medio indescifrable y su silencio tan complice, no dicen nada, él habla un ingles tan cortado que yo puedo entenderlo, ella no habla ingles o muy póco, supongo que sabe ingles pero no habla nada, tampo habla finlandes, su marido y ella almorzaran sin dirigirse la palabra, si entre ellos no hay comunicacion imaginen la relacion entre ellos y Beto. Beto se jacta, en una rafaga de oralidad, de estar dedicado a turistas extranjeros, Beto no habla ingles ni colombiano al parecer. Beto es flogger. Los alemanes hablan de Hitler todo el tiempo, los ingleses hablan de Maradona, los italianos hablan de pastas, de Ferrari, del Papa y del aceite de oliva. Los francese hablan de la Revolucion Francesa y los españoles de Nadal. ¿Y los finlandeses? No hablan de nada porque no tienen nada de qué hablar. Lo unico que tienen es ese director de cine, Aki Kaurismaki, que solo en Argentina tiene exito y de los 30 grados bajo cero que estan haciendo ahora en Finlandia segun ha dicho este tipo que camina, camina y camina, como un burrito cuyano del pais con mayor calidad de vida del mundo. El calor es sofocante. La finlandesa viste pantalon largo, zapatillas de futting Nike y campera de lluvia color verde agua (como la de mi papá pero mucho mas cara), y sombrero. Él viste bermudas, remera de manga corta, y zandalias Merrell. Cuando llegamos a la olla natural de agua para darnos un baño bien frio y reparador, él se saca el pantalon, se pone en pelotas adelante nuestro y de una familia chilena para Pao (colombiana para mi) con tres nenes y se tapa con una toallita de mano que no llega a tapar mucho. Todos nos miramos sorprendidos pero sabemos que Beto no esta en condicones de dirigir un grupo humano.

Minca es hemosa y enorme en sus montañas, aqui hay cañaberales de caña de Bambú, y si bien no hay osos panda, esas cañas asumen una hermosura compleja de cifrar. Minca sube y baja todo el tiempo entre montañas que rondan los 3 mil metros de altura, el sol pica y un jugo de mora en medio de la nada tiene su luagr en mi corazon, tambien unas ardillas coloradas de lo mas escurridizas, o un tucan que se dejo ver a lo lejos y que ya se fue.

IRSE DE TAGANGA
Al irnos de Taganga decido cruzar la bahia nadando, despues de estar un rato al sol, de tomar mate en la playa con esa agua estanca, me meto en este mar que esta mas caliente que la semana que se fue. A 200 metros de la costa la profundidad es la suficiente para que el fondo sea solo una oscuriad verdosa. El sol entra de costado y yo veo mis manos bajo el agua, la luz genera un efecto raro en la profundidad cabernosa. Por momentos me asusta la idea de chocar contra las piedras que no son mas que ese efecto luminico, entre el sol penetrando de costado y el agua que se dirige a la costa. Luego un jugo de piña y lulo en la playa, luego un beso y un abrazo prometiendonos amor y muchos mas viajes. La idea de volver, no necesariamente aqui, sí a esta instancia de viajar.
CARTAGENA
Hemos retornado a esta ciudad para volver a Arg. Ahora la ciudad nos resulta tan amable y querible. Sus calles, los puestos de fruta en cada esquina, los gritos de los colombianos, tan amables, tan adorables. En esta zona por la que hemos viajado hay algunas curiosidades. Por ejemplo, no hay agua caliente; en carpa, en hotel, en hostel aqui te bañas con agua fria, quieras o no. O los calls center. En Cartagena y en su calles hay algo de una originalidad tremenda, existen unos calls center a cielo abierto, esto consiste en unas cientos de señoras que sobre una mesa en la calle pone algunos celulares, los atan con  una piola a la mesa y cada quien va y paga para realizar su llamada. Entonces puede verse a tres personas hablando cada una por un celular atado a la mesa, ellos, uno al lado del otro, en una esquina de un quilombo infernal hablando por telefono todos a la vez. ¿No es genial?. Otra cosa curiosa son los portones de la zona de Getsemaní y Caramarí (recuerden que son los dos barrios que quedan dentro de la ciudad amuralla). Estos portones construidos durante el mil seicientos, como toda la ciudad, son de un porte enorme que puede alcanzar los tres metros de altura por dos de ancho, en ellos se pueden ver unos aldabones que son, ni mas ni menos, como llamadores, es decir una estructura de hierro que se golpeaba contra los portones para que, quien golpea sea atendido. Lo curioso es que aqui esos aldabones tienen un tamaño bastante grande, por ejemplo una iguana en tamaño real desde la que cuelga, pendiendo de su boca, una bola de hierro que es lo que pegara contra la madera colonial.

Tambien se pueden ver cabezas de leones o leopardos, o delfines u otras figuras; ademas de esto los portones tienen otra simbologia, en ellos se puede ver unos estoperoles, o sea, unas estructuras cilindricas amurados a la maderta y que originalmente fueron de bronce o de oro y que ahora son de madera. Los estoperoles parecen pequeños timbres, o tetas, que significaban la jerarquia de la familia en la sociedad de entonces y la cantidad de oro que esa familia tenia. En un porton se pueden ver 32 estoperoles, 58 en otro pero en general esa cantidad por porton. Hay un porton en donde se cuentan 180 estoperoles, es el porton de la catedral, ello quiere decir que en el 1600, la familia que mas oro y jerarquia tenia era la iglesia. Cartagena es de lo mas bello que se pueda ver, no alcanzan los pies para caminarla y la noche se ha ido sin que nosotros querramos ir. La brisa del mar corretea y se pierde por los callejones, otra vez los carruajes como mateos porteños, recorren la ciudad que poco a poco se va a descanzar, yo creo que este viaje ha sido muy hemoso, creo que es hora de decir gracias.
Gracias Pao por organizar todo a la perfeccion, gracias por ser mi compañera perfecta, gracias por los silencios medidos, por las risas  y por el amor y el humor, por burlarte de mi con tanta piedad, gracias por estar, gracias por resistirme, gracias por compartir cada rato a las tardes robadas y las bocanadas de amor por venir. Y  no te olvides, “Mañana en la batalla, piensa en mi”